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FUSET LE DECLARA LA GUERRA A LA CUPULA FALLERA EN PLENA OLEADA DE CRITICAS
FUSET LE DECLARA LA GUERRA A LA CUPULA FALLERA EN PLENA OLEADA DE CRITICAS
FUSET LE DECLARA LA GUERRA A LA CUPULA FALLERA EN PLENA OLEADA DE CRITICAS

 

El concejal de Cultura Festiva y presidente de Junta Central Fallera arremete contra Interagrupación por buscar el enfrentamiento

 

El concejal Pere Fuset se aparta de la dirección de Junta Central Fallera

 

"¿Quiere usted que Pere Fuset siga como presidente de Junta Central Fallera?"

 

La delicada (y tormentosa) relación que mantenía el concejal de Cultura Festiva y presidente de Junta Central Fallera (JCF), Pere Fuset, con la cúpula del colectivo fallero saltó ayer definitivamente por los aires. Lo hizo tras una comparecencia pública del edil a media tarde en la que anunció su decisión de apartarse de los órganos de dirección de la Junta Central Fallera, una maniobra insólita que sólo tiene un precedente: Enrique Real, quien delegaba en su vicepresidente la dirección de los plenos y asambleas de presidentes de JCF.

 

El movimiento de Fuset, según argumentó, persigue un doble objetivo. Por una parte, «despolitizar» los debates falleros y, por otra, iniciar un proceso mediante el que el colectivo tendrá que decidir «autónomamente» si quiere seguir dependiendo del Ayuntamiento de Valencia o si prefiere gestionarse de manera independiente, sin la influencia política que representa la presidencia de JCF en manos de un concejal del equipo de Gobierno. Algo así como ya sucede, por ejemplo, en las Hogueras de Alicante, donde la Federación de Fogueres gestiona directamente todos los asuntos relacionados con la fiesta sin el control del consistorio.


La maniobra, paralelamente, permite tanto a Fuset como al alcalde, Joan Ribó, evitar una asamblea de presidentes de falla especialmente conflictiva después de la petición de Interagrupación, la principal asociación de fallas, de que el concejal explicara y anulara la realización de una polémica encuesta en los casales. Precisamente, la cúpula de Interagrupación fue el principal objeto de la crítica de Fuset, quien acusó a la directiva del 'lobby' fallero de dinamitar todos los puentes que ha tendido el consistorio para dialogar y consensuar la gestión de las principales fiestas de la ciudad. «Hemos dado la mano, el brazo, el codo y lo que ha hecho falta para poder consensuar medidas y ellos sólo han buscado la confrontación. La respuesta al ofrecimiento ha sido el conflicto permanente. Han demostrado que no querían diálogo, querían otra cosa», dijo en su intervención.

 

La dirección de los debates en el seno de la JCF quedará ahora en manos del vicepresidente primero, Javier Tejero, ya que Fuset se mantendrá en un segundo plano, «colaborando en las tareas administrativas». Tejero será así el encargado de conducir a los falleros a una asamblea extraordinaria en la que se articulen las bases para un congreso fallero en el que se debe tomar una decisión capital: una JCF dependiente del Ayuntamiento como hasta ahora o la independencia completa. «Merecemos un congreso en el que todas las voces sean escuchadas. Con esta decisión damos la oportunidad de que no haya una excusa para que en JCF se hable de política en lugar de sólo de fallas», dijo. Según su argumentación, apartándose de la dirección de los plenos y asambleas, se garantiza que los debates no estén afectados por ninguna figura política, con lo que los falleros tomarán su decisión sin injerencias, de forma completamente autónoma.

 

La celebración de un congreso ya figuraba en la agenda fallera y, de hecho, el propio Fuset estaba negociando con Interagrupación un calendario y los asuntos a debatir. Sin embargo, el gesto de Fuset precipita los acontecimientos completamente, ya que aboca a que uno de los temas que se aborde sin ningún género de dudas sea la relación de las fallas con el Ayuntamiento, el conocido Fallexit. «La nueva hoja de ruta para el congreso fallero ofrece una oportunidad para que se pueda superar la situación híbrida que se daba hasta ahora con la JCF como organismo autónomo del Ayuntamiento. Se consultará a los presidentes sobre este aspecto y serán los falleros y sólo ellos, los que tomen la decisión de cómo gestionarse. El futuro está en sus manos», continuó.

 

Y es que una de las premisas que defendió el concejal fue que la decisión no se quedara en la élite fallera sino que alcanzara a las bases. Es decir, que sean todos los falleros quienes decidan, tras una consulta previa de sus presidentes, qué camino tomar a partir de ahora. Sin embargo, Fuset reconoció que serán los presidentes de falla quienes finalmente voten en la asamblea extraordinaria si se afronta el congreso o no. El concejal trataba de menoscabar así la representatividad de asociaciones como Interagrupación cuya cúpula ha sido elegida por presidentes de agrupaciones y estos, a su vez, por los propios falleros.

 

De hecho, en sus respuestas a las preguntas de los periodistas, Fuset desligó las decisiones adoptadas por la dirección de Interagrupación de la voluntad real de los falleros, emulando en cierta manera la estrategia de Pedro Sánchez en el PSOE al diferenciar entre el 'aparato' y la militancia.

 

La guerra fallera, en cualquier caso, está servida después de la arriesgada maniobra del concejal en un momento de máxima contestación hacia su mandato en el seno de uno de los colectivos más importantes de la ciudad.

 

MAS INFO Y FUENTE: EL MUNDO


Enviado el: 29 de Junio de 2017 a las 19:01:14 (711 Lecturas)


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Comentarios:
Usuario: Rudyweiss
¡¡¡Que se largue a presidir asociaciones sardanistas, que para otra cosa no sirve (salvo tocar los cojones al prójimo)!!!