TRIBUNA
“Con los valencianos haré lo que quiera”
TONI CLEMENTE CARRIÓN/

Cuando uno tiene que ser testigo de la actualidad polÃ*tica valenciana, y en especial de la actuación de nuestros gobernantes, absolutamente puesta en echar la culpa a los demonios exteriores, en vez de asumir su propia responsabilidad y la concienciación nacionalista del aburrido pueblo valenciano, le viene a uno en mente las proféticas palabras de Felipe IV, que desde hacer ya tres siglos tan bien refleja la realidad actual: “Con los valencianos haré lo que yo quiera, con los aragoneses lo que pueda y con los catalanes lo que ellos quieran”.

AquÃ* está la primera muestra: no sabremos hasta la próxima semana en qué podrá quedar la consulta popular del referéndum sobre el Estatut de Catalunya. Lo que sÃ* que sabemos ya es en qué quedará el nuestro, el Estatuto valenciano, concebido y dado a luz en la clandestinidad social, a pesar de su pase por las Cortes Valencianas, y puesto como modelo –¡faltarÃ*a más!…– por sus padres valencianos y sus abuelos madrileños.

Semejantes ridÃ*culos resultados, con la pérdida de la ocasión que supone, se han debido sin duda a la confluencia de una buena serie de particulares intereses, que no son los del pueblo valenciano. Los intereses del PP como los del PSOE madrileños están por el “sin pena ni gloria” de lo valenciano. El PP para intentar parar el Ã*mpetu del Estatut catalán, y el PSOE para disimular un parto catalán demasiado costoso.

Y nadie se pregunta siquiera por qué el pueblo catalán es consultado sobre su futuro, y nosotros no. Lo grave es que ni siquiera se lo hayan planteado los propios padres de esta enclenque y desnutrida criatura.

A los padres de la criatura, vestidos de azul oscuro y rojo desteñido que ni a botiflers ni maulets alcanzan, les interesaba hacer méritos ante sus protectores centristas, y les bastaba su propio protagonismo fatuo, coronado por el flatus vocis ridÃ*culo y vacÃ*o: “Y nosotros más que nadie”, cosa que nadie se lo cree, desde el momento en que mientras en Cataluña están exigiendo la gestión del El Prat, aquÃ* ni siquiera podemos optar a un apeadero en Manises.

Pero quizás tengamos que empezar a pensar en serio que nuestra vocación no es la de ser protagonistas de nuestra propia historia, sino la de seguir dependiendo de nuestros protectores. De ahÃ* que la polÃ*tica de nuestros representantes y de nuestro gobierno refleje el estado real de la cuestión, desde Almansa a aquÃ*. ¿Qué mejor estrategia pues de echar la culpa a los demás, aunque ello conlleve en sÃ* mismo el reconocimiento de la propia incapacidad y desprestigio?

Ya hemos venido oyendo hasta la saciedad el lamento de una asociación teledirigida que preferÃ*a el agua de Vichy a la de Llanorel, y se lamentaba contando los litros del agua del Ebro que se perdÃ*an, mientras se le iban escurriendo litros de sobra del mismo rÃ*o Júcar de sus propias tierras.

Doña Rita Barberá ha encontrado la clave del desentendimiento popular en la falta de interés de la televisión del Gobierno central respecto a las actividades de la jet mundial enfrascada en su America’s Cup, que hasta en el nombre oficial se ve la solera valenciana del evento.

Y una vez tomada carrerilla, sigue protestando de que los derechos televisivos de la visita de Ratzinger sean de Canal 9 y no de TVE. Y ya tiene mérito por parte del Gobierno central que el Papa vaya al Palau de la Generalitat a visitar al president(e) y que el señor Zapatero, presidente del Gobierno de España, tenga que peregrinar al palacio arzobispal si quiere ser recibido por el Papa, como si la Generalitat no fuera del Estado español o no hubiese una Delegación del Gobierno.

El otrora nacionalista valenciano, otrora después conseller del PSOE, R. Blasco, aposentado agora con contrato indefinido en los sillones de la Generalitat Valenciana –Dios sabe, y alguno que otro, en base a qué méritos–, renunciando a todo poderÃ*o valencianista, echa la culpa al Gobierno central de que los hospitales valencianos que él dirige no tengan suficientes médicos, –dice él con toda desfachatez–, que por la restringida polÃ*tica del gobierno de Madrid en conceder titulaciones médicas de especialistas. Como si no supiéramos cómo se hacen los especialistas, y cómo se los contrata, si se quiere…

Y la última a la hora de renuncias a competencias ha sido el mismo president(e), quien en un nuevo acto de dedicación al pueblo valenciano clamaba pidiendo “colaboración al Gobierno de España” para mejorar la vivienda de los valencianos, la sanidad de los valencianos, el problema de la inmigración…

¿Cómo puede quejarse de falta de colaboración cuando el caso Fabra ya lleva siete jueces y cuatro fiscales?…

Se ve que ni siquiera el presidente Camps se cree las competencias que tiene en vivienda, sanidad, asistencia social, trabajo…

Por lo visto él sólo tiene incompetencias.