El terror islamista acosa al tigre asiático
Los procesos de secularización que se daban por hechos en Asia viven retrocesos por la llegada de la 'sharia'


Son países separados por miles de kilómetros pero con un denominador común. Todos viven y sufren el terrorismo islamista. Desde Tailandia a Indonesia pasando por Pakistán, todos son caldo de cultivo del terror integrista y están siendo castigados por la violencia, que se cobra muertes cada día. En una reunión celebrada en Bangkok, expertos en seguridad de la región llegaron a una conclusión: la radicalización islámica comenzó con el atentado en Bali en octubre de 2002 y se ha acelerado en el último año con la ocupación de Irak y la trágica deriva del conflicto palestino. Karachi, la principal ciudad de Pakistán, se ha convertido en refugio y base de operaciones para estos terroristas.

En zonas de Mindanao, en aquella colonia española que fue Filipinas, ya rige la sharia -ley coránica- y ha sido derogado el derecho romano. Podría parecer una revancha del islam contra el catolicismo que España impuso en el archipiélago. Pero no es un hecho -nunca mejor dicho- aislado. En Malaisia e Indonesia -éste último el país musulmán más poblado del mundo- han visto invertirse, pese a avances democráticos, unos procesos de secularización que hace pocos años se consideraban seguros, y Tailandia mantiene ya una guerra no declarada, pero cada vez más abierta, con el islamismo radical en sus provincias del sur. Las muertes, las desapariciones y los ataques a templos budistas son ya casi diarios. En Singapur, el más fiel aliado de EE UU en la región, el Estado policial se ve incapaz de intimidar al islamismo radical malayo como lo hacía antes. La yihad avanza, al parecer incontenible, por el sureste de Asia.

Mientras todo el mundo mira acongojado hacia las tragedias en Irak, Palestina y Afganistán es ya evidente que en esta región incontrolable de selva profunda, millares de islas y urbes superpobladas surge un frente del terrorismo islamista de inmensa capacidad destructiva y desestabilizadora para los Estados de la región. El atentado de Bali en Indonesia, que causó más de 200 muertos sólo fue la apertura de una fase inicial de radicalización islámica dramáticamente acelerada en el último año con la ocupación de Irak y la trágica deriva del conflicto palestino-israelí. A esta conclusión han llegado un grupo de expertos en seguridad de la región en una reunión celebrada en Bangkok este fin de semana.

Los llamados "tigres" asiáticos, cuando paradójicamente se hallan en plena recuperación de su fatal revés económico y financiero de principios de los años noventa, se enfrentan a un ejército invisible, omnipresente, con militantes motivados al sacrificio supremo y ningún afán o interés de negociación. "No estamos ante una organización como la que inicialmente era Al Qaeda. Estamos ante un movimiento cuyos vínculos están en la comunión de sentimientos e Internet. Es una lucha de solidaridad islamista no limitada por fronteras, una yihad global, contra judíos y cruzados, de inmenso poder emocional ante todo entre los jóvenes", según Kumar Ramakrishna, director del Instituto de Estudios Estratégicos de Singapur.

La escalada de violencia está cada vez más organizada en el sur de Tailandia, con muertes diarias, cuya más brutal expresión fue la muerte de más de ochenta jóvenes musulmanes en un ataque masivo contra las fuerzas de seguridad el 28 de abril, así como el asalto a un arsenal del Ejército el 4 de enero, de perfecta ejecución, con los vigilantes muertos. Sólo el pasado sábado hubo cuatro víctimas en la región de Patán. El día anterior, dos. Son más de cien en tres semanas. La reactivación del Frente Moro Islámico en Filipinas y, sobre todo, el carácter adquirido por el mismo causan alarma. De ser un grupo más dedicado a la extorsión económica, los militantes de Abu Sayyaf se han reorganizado tras sus reveses en 2001 para resurgir como altamente indoctrinados. El Gobierno de Manila anunció la detención de una célula que preparaba un atentado de las dimensiones de los de Bali o Madrid. Las sinergias entre los grupos, aunque caóticos y en gran parte espontáneos, son cada vez mayores y facciones de la Yama Islamiya, de origen indonesio, cuentan con instructores del Frente Moro y están tan presentes en el sur de Tailandia como los grupos de Malaisia.

"En las comunidades islámicas de esta región están tomando el poder quienes han regresado de sus experiencias en Afganistán, Pakistán y Bosnia", asegura el profesor Panitan Wattanayogorn, de la Universidad de Bangkok, considerado uno de los máximos expertos independientes en el conflicto budista-musulmán en Tailandia. "Son el factor multiplicador. Llegan con ideas, con prestigio, dinero y conexiones internacionales". Según el profesor, son ellos los que logran convertir a las madrazas [escuelas coránicas] y a las fundaciones inicialmente benéficas en centros de formación ideológica, preparación terrorista y financiación ilegal con estructuras complejas y buena coordinación y comunicación.

La reunión de Bangkok, organizada por la Fundación Adenauer y a la que asistió EL PAÍS, hizo un balance muy pesimista de la situación al llegar a la conclusión de que en un futuro no lejano los grupos extremistas islámicos van a forzar la situación para sacar provecho de esfuerzos hechos hace ya tiempo. "Todo empezó en Afganistán en los años ochenta, la guerra contra la URSS, los hijos de los muyahidin en las madrazas en Pakistán y, después, éstos convertidos en los talibanes. Desde entonces, muchos miles de jóvenes de Asia suroriental han estudiado en Pakistán y Egipto financiados fundamentalmente por Arabia Saudí. Hoy son ellos los que forman a los niños en miles de madrazas en toda la región. Los mulás se generan ante todo en Pakistán y el dinero en el Golfo, como en las organizaciones cada vez más efectivas en demandar -por las buenas o las malas- solidaridad con la yihad contra el sionismo y la cruzada y contra los que consideran sus cómplices. Desde su postura radical, ninguno de los países de la región dejamos de serlo". No deja de ser paradójico que los dos países que generan y financian a los enemigos de los "tigres" asiáticos, alguno de los cuales -Tailandia- tiene tropas desplegadas en Irak, sean dos aliados estratégicos de Estados Unidos, se recordaba en Bangkok.

Otra noticia interesante,si encuentro alguna de ortodoxos la pondre tambien,sera por problemas en el mundo...