Villalonga se ha encontrado un Valencia en ruina económica. El nuevo gestor intuía que la situación financiera del club era delicada pero la realidad que descubre cada día es de auténtica bancarrota.
El Valencia debe las certificaciones de obras de mayo y junio del nuevo estadio, según ha podido saber Levante-EMV. La unión temporal de empresas integrada por Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) y por la firma valenciana Bertolín ha decidido frenar los trabajos y ha amenazado con paralizar la construcción. Las obras del nuevo Mestalla están en estos momentos sólo en un veinte por ciento de su programación prevista.

El gran trasiego de operarios del inicio ha dado paso a casi una paralización efectiva de la obra. Algo que pudo comprobar el lunes la comitiva de ex presidentes que acudió a visitar el estadio. Muy pocos obreros se tropezaron con los mandatarios en el trayecto en el que Juan Soler hizo de guía.
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