José Miguel Velasco lleva casi dos décadas luchando para obtener lo que considera un derecho fundamental, batallando contra la Generalitat por un único objetivo: que sus hijos sean educados en su lengua materna, el castellano. El mayor tiene 18 años y cursa segundo de Bachillerato; el pequeño, de 12, 2º de ESO. Pese a las numerosas dificultades que se ha encontrado en el camino, no duda en seguir adelante. - ¿Cuándo fue consciente de la eliminación del castellano en las aulas de Cataluña? - Siempre se nos ha hablado de que en Cataluña existía una convivencia ejemplar. Cuando llevé a mi hijo mayor a la guardería fue cuándo me di cuenta de la gravedad del problema, de la existencia de un régimen nacionalista, en el que la lengua es uno de los pilares fundamentales. Hasta entonces, francamente, ni se me había ocurrido pensar que sería imposible escolarizar a mi hijo en castellano. - ¿Cómo afrontó la situación? - Cuándo mi hijo mayor tenía 3 años lo inscribí en una guardería privada. Solicité que le hablaran en español, me miraron como a un bicho raro y me negaron la solicitud, argumentando que nadie pedía algo así. En ese momento me sentí solo y no supe qué hacer ni a quién acudir.
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