Expectación ante el último día de Losantos y sus palabras de adios. El calendario judicial ha permitido a Jiménez Losantos despedirse de la COPE con su tema favorito, el 11-M. Unido a los últimos números del EGM, los hados han deparado una salida dulce del “locutor más dicharachero del barrio” de la emisora episcopal. Sobraban las pullitas contra sus compañeros que se quedan y los resentidos comentarios contra los obispos. Pero ya sabemos como es Losantos, azote de lo políticamente correcto y singularmente incomodo para el poder, especialmente a partir de su desencuentro con el PP.

Afortunadamente para los oyentes, precisamente este desencuentro con la dirección del PP, ha conseguido un Losantos más crítico con el sistema, convirtiéndose en la única voz disonante con autentico peso en un país en el que los poderes económicos y políticos suelen ahogar cualquier disidencia.



Veremos cual será el destino de la COPE, que seguro se resentirá de la marcha de sus dos principales activos. Para la noche parece que ya hay sustituto para Cesar Vidal, Juan Pablo Colmenarejo. El problema es La Mañana, tras los rumores de ofertas al “gato” Antonio Jiménez, han sonado nombres como Isabel San Sebastián, Alfredo Urdaci y últimamente José María García. Si se confirmase que este último volviese a la radio de la mano de la COPE sería un gran tanto para la emisora episcopal. Pero de momento todo apunta que nacho Villa se hará cargo de la difícil tarea de sustituir a Losantos.

Y veremos que tal sale la aventura de EsRadio. De momento Losantos perderá muchísimos oyentes porque la cobertura se limitara a Madrid, y por mucho que sus programas estén disponibles en Internet o por TDT, serán muy pocos los oyentes de fuera de Madrid que puedan seguir su programa. Si la emisora lográ su aspiración a tener cobertura nacional, el tiempo lo dirá.

Lo que de nuevo hay que lamentar es la fragmentación de la derecha española y sus personalismos y egoísmos que restan fuerza a sus opciones para liderar la sociedad española. Todos quieren ser cabeza de león y todos quieren defender principios, pero siempre y cuando sean ellos quienes lleven la voz cantante … y el beneficio. Así tenemos varias televisiones que compiten entre sí, sin intentar llegar a ser un gran canal que plante cara a Cuatro o la Sexta. Varias cabeceras periodísticas que también se atizan entre sí, como La Razón y ABC, cuando su nicho de lectores es básicamente el mismo. Y ahora llega la división a la radio. La envidiable audiencia de la COPE se repartirá entre Carlos Herrera, EsRadio y la nueva etapa de la misma COPE. Una lástima que además de tantos principios, no se pueda encontrar un poco de generosidad entre tanto adalid de la derecha española.

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