En busca de la vía perdida

La línea de ferrocarril entre la cantera "La Pedrera" de El Puig y el puerto de Valencia fue una de las primeras de España en funcionar a mitad del s. XIX. La APV quiere recuperar la propiedad.

JOSÉ LUIS ZARAGOZÁ VALENCIA Una década después de que arrancara la locomotora que prestó servicio en la primera línea ferroviaria española (Barcelona- Mataró, el 28 de octubre de 184, se proyectaba la ampliación del puerto de Valencia, un recinto rodeado de arena donde era necesario traer piedra de alguna cantera cercana. Por su proximidad, tan sólo 16 kilómetros, se eligió "La Pedrera", ubicada en la población de El Puig, para construir el muelle de Levante en el Grao. Este trazado ferroviario destinado unicamente al transporte de materias primas -cuyo suelo quiere ahora recuperar la Autoridad Portuaria de Valencia (APV)- fue por tanto pionero en España.
El recorrido era prácticamente el mismo de la actual autovía V-21, junto a las playas de Puebla de Farnals, Massamagrell, Massalfassar, Albuixech y Alboraia. El desarrollo comercial de Valencia durante la segunda parte del siglo XIX impulsó el recrecimiento de los muelles del puerto de Valencia próximos a la dársena interior. La cantera tenía inicialmente una superficie de 30.000 metros cuadrados, y estaba dotada con con talleres de herrería, carpintería, polvorín, almacén, cuadra, cantina y pabellones destinados a la dirección a la estación telegráfica y al hospital. Según constata un reciente estudio realizado por spanishrailway.com, en el kilómetro ocho de este trazado se construyó un edificio para el telégrafo y habitación para dos guardas, depósito de carbón y una grúa hidráulica. En el kilómetro quince había una báscula con apartadero.
Las obras de fabricación de bloques artificiales dieron comienzo en 1886. Se establecieron talleres y almacenes en la playa del Cabanyal, ocupando una extensión de tres hectáreas. De las canteras de El Puig se tomaba la piedra para fabricar el hormigón. Allí se montaron dos máquinas, movidas a vapor y se instalaron tres grúas con el fin de elevar los bloques en el taller para ser transportados por la vía férrea al embarcadero.

Cruce de ferrocarriles

El problema surgió con el cruce de esta línea de ferrocarril con la que iba de Valencia al Grao, por lo que en se desmanteló el tramo de línea que penetraba hasta los muelles. Posteriormente, la linea de la zona de extracción de materias primeras de este localidad de l'horta nord se unió con el ramal de enlace del Ferrocarril Central de Aragón, frente al muelle de la Aduana. La zona de extracción de calizas y rodenos disponía de cinco locomotoras y 140 vagones. Sin duda, fue un auténtico motor para el desarollo de este medio de transporte en la Comunitat.


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