MIEMBROS DEL GAV APOYAN ESTAS INICIATIVAS SOLIDARIAS.

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Un día para arreglar una vida

Una parroquia de Valencia anima a sus fieles a destinar una jornada de su sueldo para ayudar a una familia en paro.

20.10.09 -
A. RALLO | VALENCIA

¿Qué a quién se le ocurrió la idea? Pues a mí», responde José Nácher, el párroco de la iglesia San Pascual Baylón, en Valencia. Con su contestación parece no querer atribuirse demasiado mérito. Se aleja del protagonismo en una idea tan original como útil, más todavía en los tiempos que corren.

Nácher observa con asombro cómo crece el número de parados. «Y por eso hice esta propuesta». La idea consiste en que cada persona destine un día de su sueldo a ayudar a una familia en paro. «Apelo a la solidaridad de la gente que tiene trabajo para que ayude a quien no lo tiene», resume. Algo sencillo sobre el papel que se ha demostrado también realmente efectivo en la recaudación.

La idea nació hace dos meses. Nuevos propósitos tras el final de las vacaciones. A la entrada de la iglesia, el párroco deja unos pequeños sobres donde se explica la iniciativa. Y los fieles voluntariamente los cogen. A partir de ahí, cada uno ofrece lo que quiere o puede, según su nómina. Por ejemplo, para un mileurista, la donación sería algo superior a los 30 euros.

Los sobres se entregan durante el segundo domingo de mes, que es la jornada que se ha dedicado a esta tarea. «Se dejan a la entrada. Y cada uno aporta lo que cree en conciencia».

«En septiembre recogimos más de 70 sobres». El regreso de las vacaciones no restó participantes. «Y eso que la gente parece que vuelve más tocada», se extraña el párroco. En este caso, pudo más la sorpresa. En octubre, la cifra ha descendido hasta los 38 sobres.

«De momento, hemos sacado unos 8.000 euros». Una cifra importante. Lo que puede aportar dos ideas: la inmensa solidaridad de los fieles o que las nóminas de los colaboradores no son precisamente de mileurista. Eso sí, el donativo es anónimo.

Nácher muestra su satisfacción con los resultados. «Con este dinero hemos podido ayudar a una docena de familias». El párroco aclara que no se trata de comprar comida. El problema de la alimentación «está solucionado con el almacén de bajo coste», una iniciativa de éxito en las parroquias.

«Ayudamos en la compra de libros del colegio para los niños, en pagar letras de un préstamo, en abonar algún recibo de la luz». Necesidades a las que, de otra forma, no se les podría hacer frente. «Hemos solucionado muchos problemas», subraya.

Nácher no cree que su idea sea original, «sino práctica». Un camino fácil para ayudar a quien lo necesita. «Lo triste es que haya que ponerla en marcha», lamenta. Hace tiempo que terminaron los tiempos de excesos. Llegaron los de las necesidades.


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