El posible relevo de Camps

Alberto Fabra apunta al Palau

La incógnita del devenir del caso Gürtel y sus hipotéticas consecuencias para el presidente Camps, mantiene vivo el debate en el PP sobre el posible relevo en el Palau.

J. R. VALENCIA Oficialmente nadie en el PP plantea que el futuro político de Francisco Camps podría dar un vuelco como consecuencia del caso Gürtel. Sin embargo, en privado el debate sobre el posible relevo del jefe del Consell está abierto. A año y medio de las elecciones y con la incógnita de si el Supremo admitirá el recurso contra el sobreseimiento de la causa de los trajes o si el sumario del caso golpeará de nuevo la imagen de Camps, algunos en el PP se atreven a poner nombre y apellidos al posible sustituto del presidente. En este contexto, y partiendo de la hipótesis de que Camps se viera forzado a dimitir o a no presentarse a las elecciones, el alcalde de Castelló, Alberto Fabra, gana enteros para ser el futuro inquilino del Palau.

El nombre de Fabra ya saltó a primera línea en uno de los momentos políticos más complicados para Camps, cuando Génova forzó el relevo de Ricardo Costa al frente de la dirección regional. El movimiento interno dentro del partido y las presiones de los barones provinciales al jefe del Consell para que diera un golpe de timón hizo emerger la figura de Alberto Fabra, un hombre que ha logrado generar consensos en el partido. Paradójicamente, el alcalde de Castelló ha ganado en proyección gracias al propio Camps, quien en esta legislatura le dio un escaño en las Corts y tras las crisis en el partido, un puesto en el organigrama de la dirección regional.

Alberto Fabra, sin embargo, mide sus pasos. Quienes lo conocen aseguran que, aunque tiene ambición, no se pondrá en el disparadero político ni hará nada en contra de su valedor, Francisco Camps. Lo que no significa que el dirigente castellonense haga ascos a la posibilidad de ser el sustituto. Todo lo contrario. Podría decirse que está a la expectativa. En privado, el mismo admite que su nombre está encima de la mesa y su entorno más próximo da por hecho que está dispuesto a pelear su futuro si el escenario le es propicio. Un escenario que tiene más posibilidades de ser a largo plazo que de manera inmediata. Bajo estas premisas cabe interpretar su papel como coordinador general del PP en la Comunitat. Fabra está midiendo sus pasos. No quiere acaparar los focos, aunque de manera soterrada está trabajando su espacio en el partido como fontanero en las disputas con la dirección provincial de Alicante. Ha mantenido contactos con el líder alicantino, Joaquín Ripoll, y aunque la paz está lejos de sellarse, ha ganado apoyos para su causa.

Sólo si Barberá no quiere

Su entorno asegura, además, que también cuenta con el aval de Rita Barberá. Eso sí, la alcaldesa de Valencia sigue siendo la candidata de Mariano Rajoy en el caso de un relevo precipitado de Camps, por lo que sólo en el caso de que ésta renunciara, Génova tendría en cuenta la opción de Alberto Fabra.

En la pugna Barberá-Fabra dirigentes destacados del PP apuntan que el perfil del segundo es más adecuado. Además de por edad -"su carrera está en proyección, frente a la de otros que va en descenso", indican-, a favor de Fabra juega algo clave en política: carece de enemigos. Respecto a Castelló, el alcalde ha logrado consolidar su liderazgo y ganar cierta autonomía respecto del todopoderoso, Carlos Fabra, cuya sombra, no obstante, le persigue en forma de apellido. No en vano, el alcalde, que no guarda ninguna relación de sangre con el barón castellonense, renunció a su apellido en el cártel electoral de 2007: Alberto, alcalde. Ya entonces cuidaba su imagen.

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