El Chinchoso, que arderá el día 13, representa a Ramoncín
j.m. vigara
Cuando todavía resuena el sonido de los cuetes y el olor a pólvora de la fiesta de la Patrona la Virgen de la Paz, Villar del Arzobispo se prepara ya para celebrar el Carnaval 2010. Como recuerda el alcalde de la capital de los Serranos, Eduardo Gómez Martínez, «hace ya 29 años, allá por el año 1981, cuando un grupo de villarencos quiso recuperar el carnaval tras el largo silencio impuesto por el franquismo». La iniciativa caló y se recuperó totalmente. Hoy en día «se ha convertido en una visita indispensable para aquellos que quieran conocer un carnaval diferente y muy particular», uno de los más importantes de la Comunitat Valenciana. El alcalde explica que no tienen «ni reina del carnaval ni grandes carrozas», pero la fiesta es «eminentemente popular, de calle, y donde todo el mundo puede participar sin más cortapisa que el respeto a los demás».
Las botargas les darán la bienvenida, todos los participantes quemarán sus peores pesadillas en la persona del Chinchoso (este año será Ramoncín como representante de la SGAE), bailarán bajo las chispas del correfoc, desfilarán con sus disfraces y enterrarán la Morca para dar cumplida cuenta de la tradición antes de la cuaresma.
Esta fiesta es la máxima expresión de la idiosincrasia y forma de ser de la gente del Villar. Los Carnavales son el reflejo de su hospitalidad y su carácter abierto, y las calles se inundan de todo lo que les es propio: «el fuego, el color, la crítica, la sátira y la música, todo ello, bajo la transformación que un disfraz nos asegura», relata Eduardo Gómez.
La Morca, Las Botargas y El Chinchoso
Este año se celebrará del jueves 11 al domingo 14 de febrero y vuelve a caracterizarse por haber recuperado y mantenido una serie de elementos genuinos: el Velatorio y la posterior Quema de la Morca, el Desfile de las Botargas, la Quema del Chinchoso, el Concurso de Murgas y el Desfile de Carnaval.
La Morca es una morcilla de cartón y madera de gran tamaño, una especie de ninot de falla, que aquí sustituye a la sardina. Su incineración, el sábado por la noche, equivale al entierro de la sardina de otros lares y se hace en medio de un espectacular desfile, donde los miembros de la comisión portan antorchas que iluminan la noche del Villar.
El Chinchoso, que también arderá en la última jornada, es un muñeco a escala natural que representa los valores más negativos en sus acciones.
La botarga, por su parte, es un atuendo tradicional del carnaval anterior a la dictadura franquista, que la comisión de carnavales logró recuperar desde 1981. Consiste en disfrazarse con una cesta de vendimiar en la cabeza, para ver a través de las rendijas, pero no ser reconocido; almohadas a modo de barriga y trasero para deformar la figura, y una sábana o cubre de cama, que se deja caer desde lo alto de la cesta y que, una vez recogida con las manos, tapa todo el cuerpo.
El desfile de las Botargas será el viernes día 12, a las 19.30 horas

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