«Cataluña prefiere la pobreza cultural a mantener el castellano»

En una Cataluña oficialmente bilingüe, aunque catalano confesional, «cada vez cuesta más trabajo encontrar personas que se expresen en castellano con propiedad».

Así lo cree el filólogo catalán Josep Xicart (Badalona 1969), que lleva años advirtiendo de la progresiva analfabetización de la población catalana. Xicart lucha a contracorriente para preservar el castellano en una comunidad en la que la lengua autonómica va ganando terreno día a día por imperativo político. Este experto en lengua, que imparte clases particulares en la red Educa-Systems desde 2004, acaba de publicar el manual práctico de castellano «Tejiendo Palabras» con la intención de acercar esta lengua, prácticamente desterrada de los ámbitos de la administración, al ciudadano de a pie y devolverle la dignidad perdida. «La Generalitat antepone la pobreza cultural a mantener el castellano. Es duro pero es así», explica en una entrevista a ABC.

—¿Cree que los niños catalanes hablan bien el castellano?

—No, y es un no tajante. Está claro que la exposición a los medios de comunicación, que han ido empobreciendo su lenguaje, y el uso de los móviles con sus expresiones elípticas, son una mala influencia para los alumnos. Le aseguro que he vivido situaciones realmente impactantes.

—¿Por ejemplo?

—No ha pasado sólo una vez, sino varias, que he introducido la palabra «acuñar» en una frase y me han preguntado su significado. La pronuncio y veo sus caras de póquer. No exagero, muchos alumnos desconocen el término y eso es preocupante. También me intranquiliza que haya universitarios que usen expresiones propias de los adolescentes. En los ferrocariles he oído a jóvenes de 20 años pronunciar la frase: «El sábado pillé una taja».

—¿La inmersión lingüística en las escuelas ha acelerado este proceso?

—Sin duda no ha ayudado. No todo el mundo está de acuerdo con el modelo. Hay muchas personas nacidas en Cataluña que defienden un modelo de enseñanza realmente bilingüe de calidad. No obstante, los que luchamos por preservar estos derechos estamos muy mal vistos.

—¿Se siente Quijote?

—Totalmente. Como le digo es duro ir a contracorriente y defender los derechos de una lengua en un territorio hostil. Ser profesor de castellano no está bien visto aquí, pero sí lo está en otras comunidades. En general, la profesión se ha desvirtuado porque hay muchos docentes que no tiene vocación e imparten clases sólo para ganar dinero. Si no estás capacitado para dar clases como filólogo, tu influencia es en ese caso negativa. Están desapareciendo los grandes profesores de Lengua Castellana.

—A su entender, la cohabitación lingüística es fuente de confusión en el uso de las distintas lenguas en algunas comunidades bilingües, ¿pasa eso en Cataluña?

—Por supuesto. En Cataluña hay importantes déficits que se han acentuado en estos últimos años. El castellano se ha ido empobreciendo porque la lengua hegemónica es, por imposición política, el catalán.

—¿Cuáles son los déficits lingüísticos más frecuentes en materia de lengua castellana?

—Hay varios. En general, los alumnos tienen un léxico muy precario, dificultades para estudiar ideas, problemas para discernir nexos, conjunciones, para colocar los acentos diacríticos o definir las categorías gramaticales

—¿Qué efecto ha tenido en la evolución de las dos lenguas oficiales el impacto de la inmigración?

—Es difícil responder a esta pregunta. Lo que sí se ha producido es una tendencia a tener la inmigración controlada y eso conduce, a veces, a adoptar posturas más extremas. La riqueza de un país es poder aceptar su diversidad lingüística. La inmigración va mucho más allá del nivel C de catalán.

—Las asociaciones de defensa del castellano tienen una visión apocalíptica de la situación, ¿la comparte?

—En cierto modo sí, porque la situación de la lengua castellana es complicada, aunque no es un proceso inexorable. Sólo los políticos pueden cambiarlo.

http://www.abc.es/20100508/nacional-...005082221.html

PER FI ALGU PARLA CLAR