La CAM negocia una alianza con Cajastur y BBK para satisfacer hoy al Banco de España

El Banco de España ha instado a Caja Mediterráneo (CAM) a que concrete hoy cuáles son sus intenciones respecto a una operación corporativa. Este requerimiento supone que la caja que preside Modesto Crespo debe desvelar definitivamente sus cartas y con qué entidades ha establecido conversaciones formales tendentes al establecimiento de una fusión o la integración a través del llamado Sistema Institucional de Protección (SIP).
El organismo supervisor ha concedido a la entidad alicantina una suerte de prórroga, como avanzó este periódico el miércoles, de tal forma que el próximo 15 de junio expirará de forma definitiva el plazo para presentar un plan de viabilidad económica y concretar las cuantías que debe reclamar para acogerse a las ayudas del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

Con todo, el plazo fijado para hoy ha obligado a los directivos de la CAM a buscar alternativas con premura. Con la alargada sombra de Caja Madrid proyectada desde el inicio el pasado verano -Crespo y el entonces presidente de la entidad madrileña, Miguel Blesa, admitieron los contactos- la CAM vio frustradas diversas intentonas con Cajamurcia, que planteó exigencias inasumibles. Al tiempo, la entidad alicantina constató la inviabilidad económica de una fusión con Bancaja, a pesar de los deseos iniciales de la Generalitat.

El escollo político se disipa

Por su parte, la presión del PP de la provincia de Alicante, partidario de una unión con los vecinos de Murcia, tampoco ha primado sobre los criterios económicos. De hecho, al cierre de esta edición, la CAM -que hoy reúne a su consejo de administración y posteriormente celebra asamblea general ordinaria- negociaba un acuerdo para establecer un SIP con la vasca BBK, la caja de ahorros española que presenta los mejores ratios de solvencia, lo que le acredita como un socio especialmente sólido.

Sin embargo, fuentes oficiales de la entidad alicantina declinaron valorar estos contactos, que sí admitieron sus homólogos de la BBK a preguntas de ABC.

De acuerdo con fuentes financieras, en este SIP también podría tener cabida Cajastur. Al optar por esta fórmula, se evitaría cualquier escollo político, ya que los gobiernos autonómicos no tienen derecho a veto durante los primeros diez años. Además, la caja alicantina podría mantener su imagen corporativa, el grueso del empleo y la red de oficinas -apenas se producen solapamientos con las otras dos entidades-, y lograría mantener el consejo de administración y la sede social, uno de los principales objetivos de los políticos y, al tiempo, la interlocución directa con el empresariado de la Comunidad Valenciana. En todo caso, antes de anunciar una alianza formal, la operación debería pasar el filtro del Banco de España. El organismo que preside Miguel Ángel Fernández Ordóñez se muestra más partidario de las fusiones, y en el caso concreto de la CAM no ha ocultado sus preferencias porque Caja Madrid liderara esa operación.

http://www.abc.es/20100521/valencia-...-20100521.html