Ferraz baraja llevarse a Alarte a Madrid para que no sea candidato

Una remodelación del equipo de Zapatero abriría la puerta a la salida de Blanquerías del secretario general del PSPV

El secretario general del PSPV creía que tendría un camino más o menos despejado hasta las elecciones autonómicas. Pero en el horizonte de la candidatura de Jorge Alarte acechan nubarrones. Como el de una posible remodelación del Gobierno central, que le supondría un obstáculo para culminar su proyecto en la Comunitat Valenciana.
La crisis económica, la llegada al ecuador de la legislatura y el final del mandato europeo apuntan al momento idóneo para darle un revolcón al equipo de José Luis Rodríguez Zapatero. A los de la primera fila y a los del segundo escalón. Si desde hace meses ronronea la posible salida de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega (la única valenciana que queda con cartera), ahora suena, cada día con más fuerza, la entrada de Jorge Alarte. El líder del PSPV, sugieren desde Ferraz, podría ser llamado a una secretaría de Estado o dirección general.
La maniobra del PSOE es redonda. Porque primero le da a Alarte una proyección nacional que no le vendría nada mal, y después le abre la puerta de salida de Blanquerías para que salga sin que nadie le empuje. El cargo en el Ejecutivo socialista no le obligaría a renunciar a la secretaría general del PSPV ni a la candidatura a la Generalitat en los comicios de dentro de un año. O no necesariamente.
Pero daría lugar a un modo más sutil de quitárselo de encima. Según la idea de Ferraz, sería el propio dirigente valenciano el que, ante la cantidad de faena que se le vendría encima, tendría que elegir. Y en estos casos, uno está «a disposición del partido». O le obligan a estarlo cuando después de un año y medio largo de «cambio tranquilo», la moral de los socialistas no acaba de despegar.
De todas formas, la capacidad de trabajo de Alarte está sobradamente demostrada. Ya compaginó durante casi un año la alcaldía de Alaquàs con la dirección del PSPV. Y los meses anteriores, con la campaña por la secretaría general. Otra cosa es ser secretario de Estado (o director general) de lo que se tercie, líder del partido en la Comunitat y candidato a la Generalitat. Todo eso durante un año. No hay complejos vitamínicos suficientes.
Si Alarte se viera obligado por las circunstancias a renunciar a su proyecto en la Comunitat, la dirección federal del PSOE tendría vía libre para elegir a un líder que le generara mejores expectativas. Incluso, la intervención de Ferraz podría ser la salvación, a los ojos de los militantes y simpatizantes socialistas. Pero las cabezas pensantes del partido tampoco son ajenas a las dificultades en esta región, las mismas para Alarte que para cualquier otro.

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