La familia Ruiz-Mateos ha anunciado que presentará una querella contra el presidente del Banco Santander, Emilio Botín, al que culpa de la situación actual de Nueva Rumasa. Y para ello ha difundido algunas de las cartas enviadas al presidente y a los directivos del banco por el patriarca, José María, o por su mujer, Teresa Rivero.

Sin embargo, estas misivas han destapado que los Ruiz-Mateos engañó a sus inversores. En uno de los documentos, el dueño de Nueva Rumasa escribe: "Quiero también que sepas que mucha de la publicidad y comentarios que de vez en cuando salen en los medios de comunicación, sobre inversiones y puestos de trabajo, forman parte del "marketing" de cara a la opinión pública, pues a la hora de la verdad, si lo analizas bien, cuando llevamos a efecto alguna operación mercantil, es porque recibimos más de lo que invertimos...". Para completar aún más esta explicación, asegura en la carta enviada el director general de riesgos del Banco Santander, Javier Peralta que "los tiempos no están para invertir, sino para recoger... a veces es bueno aparentar de cara a sostener un clima de confianza y seguridad ante nuestros proveedores y clientes".

Además, los dos miembros del matrimonio apelan una vez más a los sentimientos o a la religión, antes que a argumentos económicos, para pedir a los responsables de la entidad financiera que "no dejen caer" a las empresas del grupo. "Emilio, por favor, ¡no nos dejes caer! Sería horrible. De consecuencias inusitadas y además innecesario", asegura en una de las misivas el jefe del clan. "Querido Emilio -escribió José María al presidente del Santander, el pasado 10 de junio- pese a lo mal que lo estamos pasando por la postura de tu banco, quiero que sepas que hemos celebrado una misa en la capilla de mi casa pidiendo por tus intenciones para que consigas tus deseos, en momentos tan difíciles como los que atravesamos. Un fuerte abrazo".

El 22 de septiembre, el patriarca de Nueva Rumasa, tras haber fracasado en sus gestiones con diferentes directivos, pedía audiencia a Emilio Botín, y le pedía que, haciendo un acto de humildad, recibiera a sus seis hijos varones, a los que calificaba de "inmejorables". Pero después elevaba el tono. "Si sois capaces de llegar a un acuerdo de futuro, prometo que seguidamente después me retiro, sin dudar, y todo resultará altamente satisfactorio para ambas partes", apuntaba. "De lo contrario, después de tanta injusticia y continuada persecución, no tengo nada que perder, lo que sería un grave error por tu parte, pues dejarías de ser el ombligo de oro del mundo, y debes saber que los banqueros sois los más odiados de la sociedad en que vivimos". "Tú sabrás", concluía.

Fuente: http://www.lasprovincias.es/rc/20110...103090852.html