Pense que és una molt bona noticia per al valencianisme, puix mentres el catalanisme rep millons d'euros en subvencions per a omplir territoris en idees pancatalanistes, persones des de casa, i en un presupost de 0€ poden lluitar contra els panques

================================================== ===============================================

El libro Infantil y Juvenil afronta la campaña de verano, la segunda en importancia después de la Navidad, como un revulsivo urgente y necesario en un año en el que el sector ha sufrido por primera vez, y con dureza, el zarpazo de la crisis. Y es que no basta con ser la industria editorial más imaginativa del momento, como dan fe la algarabía de títulos y temáticas, con una calidad superior a la media garantizada por premios y firmas internacionales, y con los lectores más fieles y proporcionalmente más numerosos. Según datos de Nielsen, la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) cuyas ventas en 2009 crecieron un 11'4% frente al 4'1 del total del sector, ha caído, sin embargo, un 10'80% en 2010.

Tal que uno de esos personajes de dibujos animados que, en plena carrera, descubren de pronto que corren en el vacío para despeñarse, la Pequeña Literatura ha terminado por ser también engullida por el sumidero de la crisis. Ya los datos de Comercio Interior del Libro de 2009, últimos disponibles, apuntaban la tendencia con un descenso de 3'5 millones de ejemplares editados respecto al año anterior. No basta tampoco con que los datos confirmen la fidelidad de los pequeños lectores: nadie los supera en frecuencia e intensidad lectora, un 80% de media, según la misma fuente, entre los 0 y los 13 años, frente al 60% que seguirán leyendo a partir de los 25. En concreto, entre los 10 y los 13 años encontramos a los más encarnecidos lectores de la población española. Y apenas han variado las porciones de la tarta que las editoriales facturan a través de los cuatro principales canales de distribución: librerías (48'5%), empresas e instituciones (10'2 %), quioscos (13'9%) e hipermercados (7'8%).

Ante la ausencia de datos oficiales del primer semestre, se impone acudir a las fuentes, los propios sellos editoriales de infantil y juvenil que redoblan su apuesta de cara a las ventas estivales. La LIJ ha sido el carbón de la locomotora editorial durante los dos últimos años ya de crisis, cuando magos y vampiros seguían despachando centenares de miles de ejemplares. Los editores consultados coinciden en señalar el bajón de ventas pero también la estabilidad de un mercado consolidado, que más allá de la contracción del consumo ha sufrido el fin de la saga de la que fuera joya bestsellera de la Corona: el Harry Potter de J. K. Rowling.

Desde Anaya Pablo Cruz explica que mantienen el centenar de novedades en catálogo con ventas similares a las de la temporada pasada y apoyados en una nómina segura de autores: Andreu Martín, Ana Alcolea, Agustín Fernández Paz, Lorenzo Silva... Y lanza su apuesta libre de ansiedades digitales, reza que “más allá de la forma, es imprescindible que no supeditemos la literatura a las posibilidades que nos brinda la tecnología, que la usemos en la medida en que sea necesaria y aporte valor; y que no olvidemos tampoco el papel esencial que cumplen los distintos actores en el proceso”. Las principales apuestas de Anaya para las vacaciones son Fuego azul, de Ana Alonso y Javier Pelegrín y Ellas hicieron historia, escrito por Marta Rivera de la Cruz e ilustrado por Cecilia Varela.

Gabriel Brandariz, editor de SM, describe cómo desde los primeros estertores de la crisis apretaron el cinturón y ajustaron su oferta de novedades. Cuentan con longsellers consolidados como el prolífico Jordi Serra i Fabra, cuyo Campos de Fresa ha vendido este año 10.000 ejemplares, o Laura Gallego y su Valle de los lobos, que ha despachado 6.100. Además se han atrevido con los ebooks “pasito a pasito y con mucha ilusión”: “el año pasado lanzamos ediciones digitales y específicas de nuestros premios El Barco de Vapor y Gran Angular, y hemos ido habilitando títulos de fondo a través de Libranda. Lo cierto es que hay que distinguir entre libros digitalizados y aplicaciones específicas para tabletas o soportes digitales. Este último caso es el que más nos interesa”.

Caídas en la franja juvenil

Las riendas de Alfaguara Infantil y Juvenil están en manos de Anna Vázquez, quien, sin mayores dramatismos, asume la dureza del ajuste y localiza al principal afectado: “La tendencia de decrecimiento se mantiene, principalmente, en la franja juvenil”. Como plato fuerte para la crucial campaña de verano en Alfaguara apuestan por todo un heterodoxo: el salto de Ray Loriga a las letras juveniles con El bebedor de lágrimas, un thriller romántico y de ambientación heróica. Es curioso cómo editoriales pequeñas, aunque más que reconocidas por sus exquisitas ediciones, muestran menos recelos a dar cuenta de sus datos. Kalandraka, por ejemplo. Rinde cuentas Xosé Ballesteros, responsable editorial. En el primer semestre del año han publicado 22 novedades y 18 reimpresiones con una facturación de 120.000 euros. “¿Notamos la crisis? Sí, en la medida en que las instituciones estatales y, sobre todo, autonómicas, están recortando los presupuestos para la adquisición de novedades. Son recortes que afectan directamente a las librerías que atienden los pedidos de bibliotecas e, indirectamente, a todo el sector”.

Por su parte, Noemí Bernabé, de Bambú / Combel, ejemplifica una de las particularidades que no facilitan la digitaliza- ción de las propuestas para los más pequeños: “Contamos con muchos libros interactivos: pop-ups, libros con solapas, con lengüetas, para experimentar con el tacto, sonoros, etc. Están concebidos para ser impresos en los formatos tradicionales, ya que proponen un tipo de experimentación que no puede trasladarse al formato digital sin perder su finalidad”. Sus recomendaciones para el verano son Historias increibles (Combel) y la colección Exit Récords (Bambú).

Paloma de la Concha, de Edelvives, corrobora los malos datos: “Si tomamos como referencia la pasada feria del libro, la caída en facturación es cercana al 15%, y eso que hemos tenido una buena acogida de nuestras novedades de la primavera, si comparamos con datos del sector. Los libros que más vendemos, con diferencia, son álbumes ilustrados y libros de regalo, en torno a los 16.000 ejemplares al año de El diario secreto de Pulgarcito, ilustrado por Rébecca Dautremer, o Cuentos silenciosos, de Benjamine Lacombe”.

Desde el sello internacional MacMillan, Elisa Ayuso cita la caída acumulada de las ventas editoriales generales en los dos últimos años del 33% que les ha obligado también a ellos a ajustar el número de novedades en un tercio durante la pasada primavera, 53, frente a a las 86 del mismo periodo del año anterior. Gracias a ello pueden hablar del “moderado éxito” que ha supuesto el primer semestre a caballo de títulos como La cocina de la bruja y Clara Secret o su histórica edición de Alicia en el país de las maravillas que pervive en su catálogo desde 1865.

Maneras de ahorrar

A la responsable de los siete sellos editoriales de LIJ de Planeta, Marta Bueno, le parece que la fuerte bajada de las ventas “es especialmente significativa porque el libro infantil y juvenil queda siempre algo más protegido ante las crisis, ya que las familias encuentran otras maneras de ahorrar que no sea la de privar a sus hijos del placer de la lectura”. El grupo mantiene sin reducciones sus 250 novedades anuales y apuesta en vacaciones por La cocina de los monstruos y, cómo no, por las últimas andanzas del incombustible bestsellero ratonil Geronimo Stilton, que ha vendido ya ocho millones de ejemplares.

Isabel Carril, de Bruño, relata cómo la “difícil temporada” les ha impelido a “desarrollar un plan de publicaciones más seguro”. Este 2011 su título más vendido es Junie B. Jones hace trampas, con más de 20.000 ejemplares desde su lanzamiento y Las divertidas aventuras de las letras, de Pilar López, dirigida a los lectores nonatos que ya ha pasado de los 10.000 ejemplares.

Con libros y sin clases