Este próximo lunes se pone en marcha el curso escolar en Cataluña. La polémica política por la negativa de la Generalidad a cumplir las sentencias judiciales en materia lingüística en las escuelas protagoniza el inicio del curso 2011/2012. Sin embargo, el contenido de algunos libros de texto que manejan los niños en la Comunidad mantienen vivas polémicas ideológicas de difícil encaje pedagógico.
Es de sobras conocido que la Ley de Educación de Cataluña (LEC), de julio de 2009, prohíbe el español como lengua vehicular, pese a ser lengua oficial de Cataluña. La norma debe adaptarse e interpretarse tal y como el Tribunal Constitucional (TC) se pronunció sobre el régimen lingüístico escolar en la sentencia de 2010 sobre el Estatuto de Autonomía, por lo que el apartado de la inmersión lingüística de la LEC -que no fue recurrido por el PP- queda al margen de la ley.
En este contexto, en los últimos años, se ha conocido por ejemplo que el español sería bloqueado de los libros de textos digitales en las escuelas de Cataluña, para que solo el catalán fuera la lengua de uso común entre los jóvenes escolares, sin darles la opción de poder escoger entre las dos oficiales. Este tipo de acciones también deberán corregirse desde la Consejería de Enseñanza, una vez ha quedado establecido por los tribunales que las dos lenguas han de ser vehiculares.
Dos ejemplos: las veguerías y la Crida
Sin embargo, al margen de la adaptación de la ley que debe hacerse desde la Generalidad, varios padres han protestado en los últimos años porque incluso en algunas escuelas de Cataluña se imparte la asignatura de lengua castellana en catalán, al margen de la ley, sin el consentimiento de los progenitores y sin que quede constancia en los horarios de los alumnos. Una ilegalidad que solo los inspectores, controlados por la Consejería, pueden demostrar.
En este sentido, según ha podido comprobar LA VOZ DE BARCELONA, hay editoriales que llegan a utilizar el catalán en las portadas de los libros de texto de español, pese a que el contenido de los libros esté en español. Estos libros, como los de la editorial de la Universidad de Vic, basan su objetivo lingüístico en señalar al español como una lengua extranjera y definen los libros de Lengua Castellana como ‘complemento de la lengua catalana’ para ‘evitar la anticipación y la repetición inútil de contenidos’. De tal manera que se le dedica al español el mismo tiempo que al inglés o al francés y, en algunos casos, incluso menos. En otros casos y otras asignaturas se adjunta un breve vocabulario en inglés anexo al tema del libro, ignorando el vocabulario básico en español.
Otro ejemplo de lo que han venido denunciando algunos padres es la explicación que se hace de las veguerías. Una institución inexistente en la Comunidad que, según algunos libros de Historia que se utilizan en la red escolar de Cataluña, sustituirán a las provincias y las diputaciones. Algo que el TC ha dictado inconstitucional -las provincias están reflejadas en la Constitución, sin un cambio de esta no pueden desaparecer- y que, incluso, CiU ha descartado su implantación precisamente por eso y para evitar más administraciones intermedias en época de crisis económica.
Finalmente, de entre algunos de los libros de texto analizados por este diario, destaca la explicación que se da del Manifiesto de los 2.300 y la Crida. Es en un libro de Historia de la ESO. A los firmantes del manifiesto en defensa de los derechos lingüísticos de los castellanoparlantes se les denomina ‘pequeño grupo de intelectuales españoles’ que criticaron la política lingüística ‘de promoción del catalán’ de la Generalidad. Eso sí, la reacción al Manifiesto de los 2.300, es decir, la Crida, merece un comentario más generoso: una ‘plataforma amplia’ y todo un párrafo posterior en el que se ingnora su violento carácter que combinaba con una reivindicación de exclusión del español del ámbito educativo en Cataluña.
http://www.vozbcn.com/2011/09/09/849...octrinamiento/


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