Más de 110.000 personas firmaron la petición del Partido Popular Suizo (SVP) de celebrar un referéndum vinculante para prohibir la construcción de minaretes. Los pósters de la campaña por el 'sí' han ofendido a los más de 400.000 musulmanes que viven en este Estado del corazón de Europa. En ellos se da una imagen violenta y agresiva de una comunidad religiosa que, en el caso de Suiza, procede principalmente de Turquía y los Balcanes.

Ulrich Schlüer es parlamentario del SVP y líder de la iniciativa contra los minaretes. Sus polémicas declaraciones han generado un agitado debate en el país.

Pregunta.— ¿Por qué han convocado un referéndum para prohibir la construcción de minaretes en Suiza?

Respuesta.— Los minaretes abren la puerta a la 'sharia' [ley islámica] en Suiza. Los hemos tomado como símbolo de la islamización política.

P.— Escuchándole hablar, parece que Suiza esté llena de minaretes, pero la verdad es que sólo hay cuatro. Además, ninguno se utiliza para llamar al rezo de los fieles. ¿Se puede realmente hablar de islamización?

R.— Aquí no hay la misma situación que en Berlín, en París o en Londres. En Suiza, el problema está empezando, que es cuando se puede solucionar. Es verdad que tenemos pocos minaretes pero, por otro lado, hay 17.000 mujeres que fueron obligadas a casarse con sus maridos, y eso va en contra de nuestra Constitución. No aceptamos ninguna otra ley, porque nuestras leyes no vienen del cielo ni fueron proclamadas por un dictador, Cualquier persona puede venir a Suiza siempre y cuando respete nuestras leyes.

P.— Pero un minarete sólo es una torre de cemento unida a una mezquita, ¿no?

R.— Un minarete es una construcción pero también un símbolo. El mensaje político del minarete, que no tiene ningún significado religioso, es: "Queremos poner en práctica la ley islámica", y hay mezquitas en Suiza en las que se dice eso abiertamente.

P.— Ustedes no tienen ningún problema con los fieles de otras religiones, pero sí con los musulmanes. Entonces, ¿por qué no proponen prohibir el islam totalmente en lugar de los minaretes?

R.— No, el islam como religión tiene que ser respetado. En Suiza tenemos libertad religiosa. Aquí hay hindúes, budistas... pero no tienen ninguna intención de cambiar nuestra ley.

P.— Pero aunque se prohíba la construcción de minaretes, seguirá habiendo matrimonios forzosos, seguirán llevando burkas...

R.— Sí, eso es cierto. No podemos cambiar la situación de un día para otro. Pero hay que tener en cuenta cómo funciona la democracia en Suiza. Si los políticos ven que más del 50% de la población cree que el problema no está solucionado, reaccionarán y harán algo al respecto porque querrán ser reelegidos.

P.— En Suiza ha habido dos olas de inmigración musulmana, una a finales de los 60 y otra en los 90, pero este debate nunca tuvo lugar hasta ahora. ¿Qué ha cambiado?

R.— En los 60 teníamos 16.000 musulmanes en Suiza, pero ahora hay casi medio millón. Tenemos portavoces de la comunidad musulmana que creen que en Suiza deberíamos tener dos leyes, la 'sharia' para ellos y la otra, la normal, para los demás. Eso no pasaba hace 40 años.

Cartel contra los minaretes.
P.— En Suiza, uno de cada cuatro habitantes es extranjero y el 5% de la población es ya musulmana. ¿Este tipo de iniciativas ayudan a su integración?

R.— ¿Por qué no? Desde hace décadas, los problemas importantes en Suiza se ponen encima de la mesa y se discuten abiertamente. Si suprimes ese debate es cuando llegan los problemas. Hay muchos musulmanes que están de nuestro lado en esta iniciativa porque están en contra del número creciente de musulmanes que quieren establecer la 'sharia' y que defienden la lapidación, etc. No nos avergonzamos de defender nuestros valores y nuestra democracia.

P.— ¿Y qué me dice de los pósters? ¿Realmente cree que una imagen que iguala un minarete a un misil ayuda a la integración?

R.— El póster tiene un mensaje claro: empieza con los minaretes y acaba con el burka. Todo el mundo que lo mira por un segundo entiende lo que significa. No hay nada ilegal u ofensivo en ese póster.

P.— Pues yo sigo viendo misiles...

R.— Oh, esa es una idea de los opositores a la iniciativa, ahí hay minaretes. Si tienen la idea de que un minarete es un misil, pueden decirlo... Aunque por otro lado, fue Recep Tayyip Erdogan, el primer ministro turco, quien dijo que los minaretes eran sus bayonetas. Esa fue su interpretación. (Risas).

P.— ¿Y qué les dice a aquellos que les acusan de ser racistas o xenófobos?

R.— Eso es una estupidez. El racismo no está permitido en Suiza. Podrían denunciarnos pero no lo hacen porque saben que no tienen ninguna opción de ganar. Sólo es un debate abierto sobre un tema delicado, y eso debe estar permitido en una democracia libre. Nuestros opositores, a veces, van justos de argumentos y tienen que decir cosas como esas.

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