Antonio Robles "En Cataluña todo se puede tocar, menos la identidad. Y TV3 es uno de los pilares de esa identidad junto a la lengua, la escuela y el Barça. Lo dejó claro el exconsejero de Cultura, Joan Manuel Tresserras."

Con la Iglesia hemos topado, "Fins als collons d'aquest Govern. ¡TV3 no es toca!" El Gobierno de CiU acababa de anunciar un recorte de 40 millones en los próximos presupuestos de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA). En pleno Telenotícies (once minutos al servicio particular de la directora) apareció impreso el exabrupto twittero dirigido a la espinilla de CiU. Hoy, su Consejo de Gobierno, lo ha aprobado.

Es más delicado meter mano hoy a TV3, que durante la Transición meter en cintura al ejército. 2.700 trabajadores, 62.000 euros de media salarial anual. Una verdadera Brunete formada por seis canales de Televisión (TV3, El 33, 3/24, Esport3, Super3, 3XL, TV3CAT y TV3HD), cuatro emisoras de Radio (Catalunya Ràdio, Catalunya Informació. Catalunya Música y ¡Cat fm) y trece portales en las Nuevas tecnologías de Internet (TV3.CAT, TV3alacarta - TV3 - Televisió de Catalunya, Catalunya Ràdio - La ràdio nacional de Catalunya, 3cat24.cat, Esport3.cat - El portal esportiu de Televisió de Catalunya i Catalunya Ràdio, Serveis mòbils - Televisió de Catalunya, iCat fm: música i cultura per ràdio i internet. Amb iCatjazz, Musicatles, Totcat, Mediterràdio i Xahrazad). La telaraña de propaganda nacionalista llega a todas partes y por todos los medios. No son un ejército, pero a ver quién es el suicida hoy en Cataluña que se enfrenta a su influencia.

¡A mí la legión!, exclamó "la" Terribas en TV3 contra la amenaza de recortes. Bueno, en realidad lo dijo en catalán, y en catalán se dice así: "Con estos presupuestos no puede haber Liga. Por tanto, TV3 renunciará a la Liga de fútbol". O sea al Barça. ¡Ay, lo que ha dicho!, ¡hasta ahí podíamos llegar! La directora general de TV3, Mònica Terribas acababa de darle a CiU donde más le dolía. Una cosa es que Artur Mas cierre quirófanos, reduzca centros de salud, eche médicos a la calle, suba el trasporte, el agua y la electricidad, o amenace con volver a bajar el sueldo a los funcionarios; pero tocarnos el fútbol en catalán y dejarnos sin el Barça... ¡de ninguna manera! El pujolismo mediático recogía así décadas de frivolidad soberanista.

En Cataluña todo se puede tocar, menos la identidad. Y TV3 es uno de los pilares de esa identidad junto a la lengua, la escuela y el Barça. Lo dejó claro el exconsejero de Cultura, Joan Manuel Tresserras: "Sería liquidar la principal aportación en términos de construcción nacional del pujolismo". Se entiende, Tresserras es de ERC, pero la adhesión a las fuerzas telúricas de las emociones llega a todas partes, incluso al PSC, que por boca de su diputado Joan Ferran ha declarado: es "un intento de golpe de estado a la CCMA". Ver para creer.

Cataluña es un club de fútbol. Es difícil distinguir entre un forofo y un tertuliano, entre un hooligan del Barça y los periodistas que sirven al discurso nacionalista como si los medios fueran plataformas electorales. Todo se amontona y se confunde en un racimo de emociones blaugranas, lingüísticas y nacionales. Los políticos podrían intercambiarse por periodistas o los periodistas por políticos, y nadie notaría la diferencia. No hay manipulación, sólo coincidencia de emociones e intereses. Aunque por si acaso, el presupuesto de TV3 dedicado a las nóminas personales asciende al 32%, un porcentaje, muy por encima de TVE que se queda en un 24%. No hay televisión en Europa, ni siquiera la BBC británica, que llegue al despilfarro de TV3. Fórmula 1 y el fútbol se solapan con La Sexta. TV3 se niega a hacer público el costo por los derechos de emisión del fútbol.

¿Qué sociedad es ésta donde sus políticos y periodistas dan más trascendencia al contrato de transmisiones deportivas de TV3 en catalán que al cierre de hospitales?

Antonio Robles - “TV3 no se toca” - Libertad Digital