CiU y PP culminan su acercamiento pactando las cuentas · ELPAÍS.com

CiU y PP culminan su acercamiento pactando las cuentas

Los populares aseguran la abstención a los Presupuestos de la Generalitat

Las relaciones entre CiU y el PP van viento en popa desde que Artur Mas llegó hace un año a la presidencia de la Generalitat. Aparcada la deriva soberanista de CiU y olvidado el recurso del PP al Estatuto, ambos partidos se han entendido en todas las leyes importantes aprobadas en Cataluña. Y la relación sigue: el portavoz del PP catalán, Enric Millo, anunció ayer que su partido facilitará la aprobación definitiva de los Presupuestos de Cataluña. El PP ya permitió, con su abstención, que superaran las enmiendas del resto de partidos.
El pacto está pendiente de si los populares se decantan por abstenerse o apoyar los Presupuestos el 15 de febrero. A CiU le vale con la abstención del PP, garantizada con el compromiso de matizar la tasa turística y el euro por receta propuestos por la Generalitat. La dulce relación entre CiU y PP también se vive en el Congreso de los Diputados, donde los nacionalistas apoyaron los primeros recortes de Rajoy y ya se han ofrecido para hablar de la reforma laboral. Los gestos de CiU servirán, según el portavoz, Josep Antoni Duran, para que el Gobierno cumpla con la disposición adicional tercera del Estatuto. Son 759 millones pendientes de la liquidación de 2008 y que el Gobierno anterior se comprometió a pagar. Duran se mostró convencido de que Rajoy cumplirá con esta deuda en los Presupuestos y confió, incluso, con recibir 219 millones más de la liquidación de 2009.
El pago se abordará en la reunión que Rajoy y Mas mantendrán el 1 de febrero, en la que se pondrán en evidencia las buenas relaciones de ambos Gobiernos. Antes, los consejeros catalanes se entrevistarán con los ministros de su área, unos contactos que ayer iniciaron en Madrid los titulares de Bienestar Social, Sanidad e Interior.
El PP subrayó que su relación con CiU se acerca al pacto estable, al ser su socio en todas las leyes importantes. Sin embargo, los nacionalistas no quieren oír hablar de una alianza duradera. En público y en privado, alertan sobre el peligro de reeditar los errores del pacto del Majestic. El acuerdo sirvió en 1996 para que José Maria Aznar fuera presidente, pero CiU lo pagó caro cuando el PP tuvo mayoría absoluta en 2000. Jordi Pujol dependía del PP, y su apoyo incondicional a Aznar agravó el declive de los nacionalistas, que en 2003 perdieron la Generalitat. Con este fantasma en el recuerdo, CiU rechazó la investidura de Rajoy, pero corrigió el gesto con el apoyo a los recortes.
Para justificar su alianza con el PP, los nacionalistas insisten en que no tienen alternativas para pactar. Aunque tanto el PSC como ERC se han esforzado los últimos dos meses para acordar los Presupuestos con CIU. Los nacionalistas se reunirán mañana con el PSC para acercar posiciones en grandes temas, una vez aprobadas las cuentas.