Tras cinco meses sin escribir, debido a tener que acometer importantes cambios en mi vida `profesional, vuelvo a trasladarles mi opinión, respondiendo a muchos defensores de las libertades que me preguntan acerca de los recientes acontecimientos que están protagonizando las minorías catalanistas.

Los enemigos de la democracia están indignados.Amenazas, agresiones, y/o insultos,es la respuesta del catalanismo cultural,mediático, político, e incluso religioso,a la legitimación democrática que obliga a cumplir con lo que desea la inmensa mayoría de los ciudadanos de Baleares. Y que no es más que poder elegir la lengua para educar a los hijos entre las dos mayoritarias; que la lengua no sea un requisito excluyente para acceder al trabajo en la función pública para que prime la capacidad profesional; que se respete la cultura balear frente al pancatalanismo; y que la lengua mallorquina, menorquina e ibicenca pueda denominarse oficialmente como siempre la hemos llamado, pueda hablarse como la hablaban nuestros abuelos y pueda aprenderse en libertad.

Hace años que la Fundación Círculo Balear (FNCB) viene denunciando que el catalanismo balear, o nacionalismo catalán en Baleares, es profundamente antidemocrático y que su única fuente de subsistencia es la subvención pública. Nadie se atrevía a decirlo tan claro. En Baleares ningún partido político defendía el mensaje de la libertad frente a los falsos argumentos identitarios. Sólo el Círculo Balear, una entidad civil independiente sin subvención pública, consiguió hacerse un hueco y servir de altavoz de una mayoría silenciosa que rechazaba el catalanismo porque creía en la libertad y la pacífica convivencia.

El tiempo nos ha dado la razón, y ha colocado a cada uno en su sitio: en una parte, en el extremo, el catalanismo, en sus diferentes vertientes, contrario a las más elementales normas democráticas de respeto y tolerancia. En otra parte, centrados y mayoritarios, los que defendemos la libre elección de lengua y el bilingüismo.

Así es para que quien quiera verlo: somos los que contamos con el aval legal, como han recogido las sentencias de los más altos tribunales, con el aval social, como han reflejado la mayoría de encuestas y movilizaciones, con el aval democrático: Ahí están los resultados de un Partido Popular de Baleares, encabezado por José Ramón Bauzá, que recogió en su programa electoral la libertad lingüística.
Se han quitado la máscara de tolerantes y demócratas. Lo vemos continuamente.

No respetan nada. Ahora aprovechan cualquier ocasión para vilipendiar a las autoridades democráticamente elegidas. Son los de siempre: la minoría catalanista que ve que su negocio multimillonario a cargo del contribuyente se desmorona. Que su mensaje totalitario no encuentra respaldo en una sociedad abierta e integradora como la balear. Y que ya no engañan a casi nadie con la amenaza del apocalipsis de la
«llengua».


Aun queda mucho por hacer. Pero, a la espera de conocer la nueva normativa lingüística en Educación, parece que el Partido Popular se está desprendiendo de sus absurdos complejos, y avanza, poco a poco, para que las instituciones recuperen una normalidad lingüística de la que siempre ha disfrutado la sociedad balear sin necesidad de «ayatolás» identitarios.

Por eso, los ciudadanos de Baleares, confiando en el cumplimiento del programa electoral del PP, hemos de hacer un pulso democrático al catalanismo. Nunca habrán visto que nadie del Círculo Balear haya intentado boicotear actos de índole nacionalista. El civismo es la clave del éxito.
No nos rebajamos a su intolerancia. No nos gusta. No lo necesitamos. Frente a más intolerancia, más democracia. Frente al insulto y la amenaza del mal perdedor,la indiferencia del buen ganador.

Cuanto más pronto nos demos cuenta, antes y con menos costes devolveremos la comunidad autónoma de las Islas Baleares a todos los ciudadanos.

Jorge Campos es Presidente Fundador de la Fundación Nacional Círculo Balear (FNCB).

Publicado en El Mundo

JO SOM SALAT: Intolerancia catalanista