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Tema: ´La poalà a temps´ en el incendio de la Suiza valenciana. B. Bueno

  1. #1
    Sargent Centenar
    Fecha de ingreso
    30 may, 07
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    Benicalap / Burjassot (Regne de Valéncia)
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    ´La poalà a temps´ en el incendio de la Suiza valenciana. B. Bueno

    Baltasar Bueno

    Me asombra que los partidos políticos con representación parlamentaria no hayan llamado ya a capítulo en las Corts a Serafín Castellano para preguntarle por el por qué de tanto incendio forestal y por qué tanta ineficiencia en la extinción de los mismos. Todo apunta a que el PP va ganarle el récord en incendios forestales al PSOE de Lerma allá por los fatídicos años 80.
    Da la impresión de que sus señorías en la agradable climatización del hemiciclo de las Corts Valencianes no les duele en el alma ver cómo se volatilizan cuales inmensas fallas de verano los mejores pulmones verdes de las tierras valencianas.
    También están los señores diputados para inquerir a Serafín Castellano o a Alberto Fabra sobre este desmadre incendiario que de forma tan desgarradora está devastando los mejores pulmones verdes del territorio autóctono. No se molesten en pensar. La pregunta es: ¿Ha habido disminución de personal y medios en la lucha contra los incendios forestales?
    Los efectos terroríficos del fuego no sólo se deben al calor, al descuidado de turno o al demente pirómano, es decir, a la acción, también, y en gran parte, a la omisión, a las ineficaces y tardanas medias en luchar contra las llamas. Cualquiera que se visite las hemerotecas podrá comprobar que nunca como este año a la Generalitat Valenciana se le están quemando los montes, responsabilidad que cabe atribuírsela a Serafín Castellano, más preocupado por controlar el poder interno del partido que por apagar los fuegos de nuestras montañas.
    A mí me da la espina de que la tardanza en llegar los efectivos al foco de los incendios no se debe a las malas carreteras o carriles, sino a que no hay prevención, limpieza del monte, brigadas suficientes, ni guardia en estado permanente de alerta.
    Le falta poner en práctica lo que en medios bomberiles se llama "la primera poalà". En cualquier incendio doméstico, industrial o forestal, lo más efectivo es "la poalà a temps". Producido el foco, se acude al lugar y se sofoca, evitándose la catástrofe.
    Ahora tenemos la tragedia en lo que se viene llamando la Suiza valenciana, Dos Aguas, y en los linderos de la Reserva Nacional de Caza, preciosos bosques de nuestro patrimonio forestal, que están siendo triturados por el fuego.
    Con facilidad se excusa por Serafín Castellano que ello ocurre por mal intencionados pirómanos y porque las zonas son de difícil acceso. Se calla el ambicioso y mentiroso político que el problema, además de por acción, es por omisión o inacción de su conselleria.
    Se ha eliminado de la lucha contra los incendios forestales algo que siempre resultó muy eficaz: "la poalà a temps". Un avión que en verano estaba constantemente volando, durante el día, el territorio autonómico, cargado de agua, y que en pocos minutos llegaba al lugar del foco de fuego y lo apagaba. Se ha eliminado para ahorrar dinero en horas de vuelo y combustible. Dicen que es costoso económicamente el procedimiento.
    Costoso, pero eficiente. El dinero gastado en carburante salvó durante años miles de hectáreas de nuestros bosques. Serafín Castellano está feliz por lo que está ahorrando recortando el avión de la "poalà a temps", no le da para pensar lo que dicho ahorro o recorte del avión nos está costando en hectáreas forestales, en zonas ecológicas tan importantes como la que está afectada estos días en Dos Aguas-Cortes de Pallás.
    Hagan una simple operación matemática. Sumen lo que cuesta un avión apagafuegos en vuelo permanente durante los días de verano y sumen lo que el fuego ha hecho cenizas sólo en lo que llevamos de año, no sólo económica, también ecológicamente. Piensen además en lo que nos queda de ejercicio.
    Para la Fórmula 1, las copas de américa y vueltas al mundo en barquitos, no le duele a Serafín Castellano gastarse el dinero, pero para apagar incendios es como arrancarle a jirones el alma. Menos mal que está el Ejército de apagafuegos, mientras no lo acaben de desarticular.

    ´La poalà a temps´ en el incendio de la Suiza valenciana - Levante-EMV

  2. #2
    Centenar de la Ploma Avatar de Murta
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    Lo que demuestra los INCONPETENTES que son estos del PP, la que montan cuando lo pueden evitar ELLOS SOLITOS, RECORTANDOSE DE VERDAD SUS SUELDOS y sus PREVENDAS.

  3. #3
    Aspirant a Centenar Avatar de freeblau
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    No formem part d´Espanya? i per a que mos val, podrien haver-se coordinat totes les comunitats per a enviar efectius en un cas tan important com este...

  4. #4
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    Los ribazos de los campos propagaron las llamas
    Expertos locales critican que no les dejaron actuar en puntos donde podrían haber frenado el fuego
    03.07.12 - 00:14 - VICENTE LLADRÓ | VALENCIA.

    Los campos cultivados se han salvado, o apenas han sufrido quemaduras por la orilla. Los que estaban abandonados se han calcinado, como las enormes masas de pinadas colindantes. Hay que verlo y patearlo, escuchando las pacientes explicaciones de agricultores sabios, para entenderlo bien. En Alcublas, como en tantos otros sitios, se aprecia claramente cómo el fuego se ha ido propagando de un sitio a otro a través de la broza reseca de los ribazos. Traidores ribazos.

    Y el caso es que si les hubieran dejado actuar habrían evitado mucho de lo que ha pasado. Por eso hay gran indignación en Alcublas. Por eso y porque ayer aún seguían los vecinos encerrados en su pueblo por orden gubernativa. No les dejaban salir más que a veces y a horas determinadas, y si salían igual no les dejaban entrar. «Como si fuéramos apestados», comentaban con gran enfado.

    En el bar, los agricultores hablan de lo que ha pasado en la Umbría o en el barranco Lucía; en el Codadillo o en el alto de los Molinos; de cómo saltó el fuego por La Seca, de un lado a otro de la carretera, cuando se podrían haber evitado «con dos cubos de agua». Porque, según explican, «lo que ha ocurrido es inexplicable, todo lleno de soldados y bomberos, yendo de una parte a otra con sus coches, y las llamas se les fueron de las manos cuando podían atajarse».

    Los que son conocedores del terreno aseguran que «el incendio se ha propagado por los ribazos, quemándose la paja de los linderos; por ahí se ha ido comunicando de un sitio a otro y ha prendido en masas mayores». Incluso aseguran que el fuego que venía de Andilla cruzó la carretera por un desagüe inferior de la misma. Si alguien hubiera echado agua con una simple manguera, todo habría acabado allí, pero no fue sido así y la catástrofe siguió extendiéndose.

    En Alcublas hay no menos de 300 cubas de pulverizar y algunas de llevar cantidades mayores de agua para el ganado o arreglar caminos. Todos los agricultores las tenían preparadas para proceder donde saben que podían ser eficaces; en los ribazos, por ejemplo. Pero no les dejaron salir. La Guardia Civil les impidió que colaborarán en las labores de extinción. Dicen que por seguridad. Pero quienes conocen el territorio local, tienen experiencia y se las han visto de estos y otros colores saben perfectamente la medida de su seguridad para apagar el fuego.

    Nadie pretendía acciones suicidas como enfrentarse a las llamas enormes de una pinada con una simple cuba de sulfatar, pero sí atajar con ella lo que es posible: esas llamas rastreras que se propagan lentamente por un ribazo estrecho. De esta forma se habría evitado que las llamas progresasen de un lado a otro, que prendieran en nuevas masas y adquirieran de nuevo un fragor incontrolable.

    Por eso lamentan en el pueblo que no les dejaran colaborar. Ni siquiera para salvar lo suyo. A José Luis García Verdés no le querían dejar que sacara su cuba grande con palmito trasero, pero se impuso, y así apagó un conato, por eso dice que «los pinos de alrededor son de los pocos que siguen verdes».

    Los guardias que controlan los accesos a Alcublas, cuando alguien les pregunta por qué no les dejan pasar, responden: «Son órdenes». Nada más. Y no lo entienden. Ni siquiera permitían a los propietarios de granjas que llegaran hasta ellas. Se había ido la luz y sólo querían abrir las ventanas para evitar que murieran los pollos y los conejos y asegurarse de que tenían pienso y agua. Algunos tuvieron que llegar a escondidas hasta sus explotaciones, escondiéndose entre los bancales para burlar la vigilancia de los agentes situados en las carreteras de salida. Algo exagerado.

    Ayer, tercer día de 'bloqueo' en Alcublas, comenzó a extenderse la práctica de una especie de contrabando. Los más avispados lograban salir o entrar del pueblo, incluso dirigir los pasos de suministradores de materiales imprescindibles, yendo por caminos que los guardias no conocen, incluso campo a través, por bancales hasta enlazar por pistas y salir a la carretera a espaldas de los vigilantes.

    Los ribazos de los campos propagaron las llamas. Las Provincias

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