Cuando se constató la inviabilidad del proyecto,
se decidió crear un gran polígono industrial, del cual fue símbolo y motor la localización en su interior de la sede central de la fábrica de coches Seat, en los años 50. Esta se convirtió en uno de los principales símbolos de los cambios económicos y productivos vividos en la ciudad con motivo de la aplicación en todo el país del plan de desarrollo del gobierno franquista. Después de haber sido una de las principales concentraciones industriales de toda el área mediterránea, actualmente el polígono de la Zona Franca se reorienta hacia las actividades logísticas. Una apuesta que aprovecha y pone énfasis en su estratégica posición entre el puerto y el aeropuerto, dos instalaciones clave para el futuro de la ciudad que actualmente están enmarcadas en importantes proyectos de ampliación.