En medio de la senda de los severos ajustes que el Consell se ha marcado como brújula con el objetivo de garantizar el cumplimiento del objetivo del 1,5% del déficit, la Generalitat está dispuesta a soltar lastre sobre una de las infraestructuras más controvertidas de la Comunitat: el aeropuerto de Castellón. El gobierno de Alberto Fabra ha puesto a la venta el aeropuerto a una empresa privada con todo lo que conlleva.

Hasta ahora, y ante la falta de apoyos del Gobierno central desde 2003, se había apostado por una fórmula mixta: la gestión era privada a través de una concesión al conglomerado empresarial Concesiones Aeroportuarias, mientras que la Administración -a través de la empresa pública Aerocas- se encargaba de la promoción y, además, era propietaria de los terrenos.
Pero los conflictos no dejan de crecer en torno al aeropuerto y, todos los meses los gastos son fijos. Por poner un ejemplo, los 7.000 euros en luz que cuesta la infraestructura. Y todo en una época de recortes y de austeridad encaja mal. De ahí que la intención de la Generalitat, tal
Los gastos son fijos son altos. Solo en luz son 7.000 euros mensuales
y según informa Las Provincias, es que una empresa privada asuma por completo el aeropuerto: el suelo, la gestión, la negociación con aerolíneas y los posibles beneficios. Es decir, ya no sería únicamente la gestión la que pasaría a manos privadas, sino la totalidad de la infraestructura, de manera que la administración pública pasaría a quedar absolutamente desvinculada del mismo.
Externalizar la gestión

Una decisión que daría un giro al hasta ahora complejo entramado de connivencia entre una administración pública y una empresa privada. Pese a todo, fuentes de Aerocas insistían ayer en que «siempre se ha dicho que lo que se quería es externalizar la gestión del aeropuerto», si bien desconocían la posibilidad de la venta a un grupo de capital privado, incluida la titularidad de la base.

Pero antes de dar cualquier paso, hay que resolver el cisma abierto por la ruptura del acuerdo con Concesiones Aeroportuarias. La empresa recibió en 2003 a modo de concesión la gestión de la infraestructura con el compromiso de que, en el caso de que no se superaran los 600.000 pasajeros al año, el Consell pagaría 6 euros por cada viajero hasta alcanzar esta cifra.

Sin embargo, tras un amago de ruptura por parte de la empresa (participada en su mayoría por Globalvía), se modificó el acuerdo y se fue todavía más generoso con el capital privado: durante los primeros ocho años de vida de la infraestructura, la administración pública supliría cualquier tipo de pérdida económica. Concesiones alegaba varios elemento para negociar: que la provincia no estaba desarrollada turística mente, que estaba prevista la llegada del AVE y que las condiciones bancarias habían cambiado en un contexto de crisis.
Evitar el conflicto judicial

No obstante, el 30 de diciembre de 2011 el Consell anunciaba la ruptura de las negociaciones después de que la empresa denunciara que este último pacto nunca llegó a firmarse. En ese momento, el presidente de Aerocas, Carlos Fabra, aseguraba que el objetivo era «externalizar» la gestión y no descartaba un rescate total de la base.

Tras varios meses y declaraciones cruzadas el objetivo del Consell parece que ha cambiado. La Generalitat está negociando con Concesiones para evitar el conflicto judicial y, como ya avanzaba ayer este periódico, asumiría los créditos pendientes de la empresa.

En cuanto a la aportación de 33 millones de los accionistas de Concesiones, el Consell ha revelado que el máximo a pagar van a ser 30 millones, dentro del marco de austeridad previsto. Pide a la empresa que reste los sobrecostes y el precio de la modificación de las pistas de aterrizaje que ahora está pagando Aerocas.

La Generalitat valenciana, dispuesta a vender el aeropuerto de Castelln - ABC.es