Desde los puntos más elevados de la localidad tarraconense de Alcanar (10.570 habitantes) se pueden contemplar los municipios de Vinaroz, Benicarló y Peñíscola. De hecho, se trata del núcleo urbano más meridional de Cataluña y está situado a dos kilómetros escasos de la Comunidad Valenciana. Esta semana, el Gobierno ha denunciado al Ayuntamiento de Alcanar por haberse declarado «territorio catalán libre y soberano».

Esta decisión no ha afectado las relaciones de la localidad catalana con sus vecinos. Resulta habitual que sus habitantes se desplacen hasta Vinaroz, que ejerce el papel de capital economíca y religiosa de una suerte de «comarca» en la que conviven, con el río Sènia como testigo, valencianos y catalanes.

Sin embargo, esta relación de vecindad no ha estado exenta de encontronazos en los últimos años. De hecho, los habitantes de Alcanar pusieron en su punto de mira a los de la Comunidad Valenciana en su campaña de protestas contra la instalación de una planta de gas en Vinaroz.

Las distancias ideológicas también resultan evidentes. Mientras que en Alcanar ERC cosechó una amplia mayoría absoluta con ocho concejales, que junto a los tres de CiU aprobaron la declaración independentista, en la vecina Vinaroz el mapa político se sitúa en las antípodas, con los once ediles del PP por el único concejal de ERC.

Alcanar, la frontera del independentismo - ABC.es