El presidente de Esquerra Republicana de Cataluña, Oriol Junqueras, desembarcó en Valencia el pasado miércoles para pronunciar una conferencia con el elocuente título «Catalunya independent, i el País Valencià, què?». Rodeado por unos pocos nacionalistas, insistió en el trasnochado concepto de «País Valencià» y aseguró que cuando Cataluña sea independiente, nosotros los valencianos nos sumaremos a ellos.

Además, durante su diatriba, el líder independentista catalán nos incitaba a los valencianos a pedir la independencia porque el Estado español tiene una deuda económica de miles de millones de euros con la Comunitat Valenciana. Sus tesis evidencian un desconocimiento de la mentalidad de la mayoría de los valencianos y nuestra forma de ser españoles.

Algunos grupos minoritarios de izquierda en la Comunitat Valenciana seguro que le dan la razón a este independentista de ERC, pero puedo asegurar que la gran mayoría de los valencianos, no sólo los votantes del PP sino también los de los otros partidos, no permitirán nunca que Cataluña nos arrastre a ningún lado.

La compleja situación económica de Cataluña creada por el tripartito de Montilla, Carod Rovira y Saura, con la aquiescencia del Gobierno de Zapatero, ha hecho que no sólo allí sino que también en el conjunto de España padezcamos una situación económica muy difícil que afecta directa y personalmente a muchos ciudadanos, familias y empresas.

Pero ni esta situación de crisis ni la financiación autonómica pueden ser la excusa para la independencia. Hay que renegociar el actual sistema de financiación de las comunidades autónomas y reclamar la deuda del Estado con la Comunitat Valenciana de 11.000 millones de euros más los intereses, pero esta reivindicación no debe servir de excusa para romper España en pedazos.

Los valencianos queremos ser reconocidos como lo que somos y ser un pueblo como el que somos. También queremos que lo que pagamos retorne a nuestra tierra, es decir, percibir el mismo porcentaje que otras autonomías. No nos importa aportar más de lo que recibimos a la caja común de todos los españoles, pero pedimos -porque es de justicia- que se nos devuelva per cápita lo mismo que a cualquier otro ciudadano español.

¿Qué significa eso? Si tuviéramos la financiación per cápita de Cataluña, que se sitúa en 2.688 euros, es decir, 378 euros más que en la Comunitat, hubiésemos recibido 1.893 millones de euros más y habríamos cumplido el objetivo del déficit marcado por el Gobierno de España. O con la financiación de Cantabria (3.155 euros por habitante), habríamos recibido 4.229 millones de euros más y, por lo tanto, tendríamos superávit. O si nos igualásemos con Extremadura contaríamos con 2.816 millones de euros más y nuestro déficit habría sido de un 0,6 por ciento del PIB.

El Gobierno valenciano está pidiendo al Gobierno de España una revisión urgente de la financiación de nuestras comunidades y trabaja para conseguir un nuevo modelo de financiación autonómica más justo para la Comunitat.

Por eso, estos recados que periódicamente nos manda ERC, recibidos con alegría por el tripartito valenciano, no encajan aquí, al menos para la inmensa mayoría de ciudadanos de la Comunitat Valenciana. Es verdad que hay algunos pocos, quizás con complejos por pertenecer a la Comunitat y que siguen reivindicando «País», que están encantados con estos planteamientos catalanistas de extensión independentista en la Comunitat Valenciana, pero a la inmensa mayoría de los valencianos no nos hace falta que vengan a darnos lecciones de patriotismo desde fuera.
Un «País Valencià» inexistente - ABC.es