Su reducido tamaño permite que un hombre la pueda tomar con la mano. Y, sin embargo, los expertos la consideran un enorme contenedor de cultura y también de religiosidad. Es una copa pequeña muy antigua. Dicen que anterior a Cristo. El tiempo le ha ido añadiendo experiencia histórica y ornamentos. Se venera en la catedral de Valencia desde el siglo XV. La tradición cuenta que Jesucristo la utilizó en la última cena y no faltan tesis que la defienden como inspiradora de leyendas que dieron lugar a la literatura épica medieval. El Santo Cáliz, el Santo Grial, la reliquia valenciana que esta semana ha iniciado el camino para convertirse en Patrimonio de la Humanidad.

Conseguir ese título supondría una gran conquista para una ciudad que apuesta por el turismo y está empeñada en sumar atractivos a su oferta para visitantes. En esa aspiración se encuentra el origen de la decisión del Ayuntamiento para iniciar el expediente que desemboque en la declaración de Patrimonio de la Humanidad.

«Es una copa alejandrina anterior a Jesucristo realizada en piedra pulida», a la que con el tiempo se le fueron añadiendo elementos decorativos. Explica el canónigo Jaime Sancho, presidente de la Comisión Diocesana de Patrimonio, que en la ornamentación que ha ido ganando con los años «destaca el pie, una naveta invertida de procedencia islámica». Dispone de asas de estilo mudéjar, perlas, esmeraldas y varias incrustaciones; algunas de origen francés, como porcelana de Limoges. La concurrencia de todo ha permitido «el embellecimiento de una pieza singular».

La condición estética es un atractivo, pero muchos llegan a Valencia impulsados por el deseo de encontrar con un vaso cuya grandeza no se basa exclusivamente en el aspecto.El canónigo Sancho insiste en la importancia religiosa e histórica, en definitiva cultural.

[...]

Copa de historia y religiosidad. Las Provincias