«La política de subvenciones ha terminado», sentenció el pasado mes de septiembre el consejero de Empresa de la Generalitat, Felip Puig -el mismo que acompaña al presidente Artur Mas en su viaje a la India-, debido al precario estado de las arcas catalanas y la incipiente recuperación económica. Se refería a las ayudas empresariales, pues las que el Gobierno catalán destina a fomentar la cultura y la lengua catalana se mantienen, y en los dos últimos años el Ejecutivo autonómico ha destinado 27 millones de euros a gastos identitarios. ABC ha tenido acceso a un exhaustivo listado de empresas, entidades y medios favorecidos por un Ejecutivo con problemas financieros, pero que no repara en gastos a la hora de cofinanciar proyectos en el último confín de la Tierra.
Pancatalanismo

El goteo de pagos es casi infinito hasta completar esos 27 millones de euros, divididos entre los 5,4 millones de euros que el departamento de Presidencia gasta en entidades catalanistas, los 8,8 millones de euros que otorga a medios de comunicación en catalán y los 1,6 millones que, a través de la Secretaría General de Exteriores, destina a «casales» o agrupaciones de catalanes en el extranjero. Asimismo, el Instituto Catalán de las Empresas Culturales, dependiente de la Consejería de Cultura, ha gastado en dos años 10,9 millones a producciones que cumplen con el requisito de fomentar la lengua catalana.

Hay cantidades simbólicas, como los 4.142 euros entregados a un grupo de informadores sardanistas, pero también sustanciosas ayudas al «pancatalanismo», es decir, a entidades ubicadas en otras zonas de la geografía española o francesa donde se habla en catalán. Así, en 2012, la Generalitat pagó 715.411 euros a la Asociación Cultural del País Valenciano para que pudiera pagar la cuota anual del préstamo hipotecario derivado de la compra del edificio «El Siglo», así como otros 382.923 euros por las actividades culturales realizadas ese año. Asimismo, la Generalitat gastó 428.047 euros en el personal docente de las Escuelas La Bressola en Perpiñán (Francia). Otros 155.000 euros fueron a parar a la Asociación Amics del Camí (Amigos del Camino) por fomentar el «senderismo cultural». Muy llamativo es el gasto correspondiente a los «casales» o centros catalanes repartidos por todo el mundo: Guayana (13.150 euros), Guayaquil (23.950), Yucatatán (26.181), Venado Tuerto (6.210 euro), California (3.400) o Kansai (20.500 euros). La lista alcanza la sesentena.

Y es que el proselitismo catalán no entiende de fronteras. La creación del Coro Transfronterizo de Cerdanya también se llevó un pellizco de 3.500 euros, mientras que la Asociación Arrels cobró 20.000 euros por mantener un servicio radiofónico en lengua catalana en la «Cataluña norte», es decir, en el sur de Francia. También esta zona celebra el Festival du Triatló a Capcir, por el que la Generalitat pagó 4.000 euros. Suma y sigue... Sin embargo, la parte más grande del pastel de las subvenciones identitarias se las llevan organizaciones más proactivas con el proyecto de «transición nacional catalana» de Artur Mas.

Así, Òmnium Cultural, entidad que defiende una consulta sobre la independencia de Cataluña y favorable a que el castellano deje de ser lengua cooficial, ha cobrado 468.796 euros, mientras que Amics de la Unesco, la entidad que, tal como informó ABC, defendía en su web la autodeterminación para «ahorrar muertes» -texto inspirado el ideario de la abogada Jone Goirizelaia, exdiputada de Batasuna-, recibió el año pasado 53.550 euros. La Asociació Cultural Tots una Sola Nació Catalana obtuvo 10.800 euros.

En cuanto a las subvenciones a medios -la lista alcanza las 350-, destacan los 445.898 euros destinados a «La Vanguardia» o los 442.000 euros de «El Periódico de Catalunya», ambos con ediciones en catalán.

De Catalua a la Guayana: las subvenciones ms estrafalarias - ABC.es