NUEVA ETAPA

Probablemente hasta después de las elecciones generales anunciadas para final de año no seremos totalmente conscientes del drástico cambio producido en la política valenciana. Los nuevos gobiernos, municipales y autonómico, en manos del catalanismo radical desde la noche del pasado 24 de Mayo, esperaran hasta entonces para poner en marcha esa política cultural antivalenciana que llevan más de 20 años pergeñando desde la oposición. Ellos saben que en estos momentos hablar de “paisos catalanes”, de unidad lingüística, de cambiar el himno regional o de quitarle el azul a la Real Señera, seria perder muchos votos en unas elecciones donde todos ellos tienen depositadas muchas esperanzas.
Pero eso no quiere decir que no lo lleven en sus agendas. Al fin y al cabo los que ahora nos gobiernan son los mismos que cada año acuden el 25 de Abril y el 9 de Octubre a las manifestaciones vespertinas convocadas bajo lemas independentistas-y banderas cuatribarradas estreladas. Tan solo hay que repasar la hemeroteca para poder ver a Enric Morera, Monica Oltra o Joan Ribo junto al hombre fuerte del catalanismo en Valencia, Eliseu Climent y los miembros de Terra Lliure Nuria Cadenas o Josep Guia . Ellos no han cambiado, simplemente están esperando el momento apropiado.
Y lo peor de todo es que gracias a la incomprensible política cultural del Partido Popular durante todos sus años de gobierno, estos nuevos dirigentes se encuentran el camino expedito para entrar a cuchillo y terminar de catalanizarlo todo. Con la Academia Valenciana de la Lengua (catalana ) blindada, con varios miembros del Institut d’estudis Catalans en sus filas y con sus académicos cobrando más de 7.000 euros al mes, los libros de texto hablando abiertamente de lengua catalana, “paisos catalans” y diciendo que Ausias March era catalana, con Escola Valenciana convertida en un centro de adoctrinamiento subvencionado donde se manipula todos los años a miles de menores en sus vomitivas “trobadas” (algo que el GAV ha denunciado ante fiscalia de menores en repetidas ocasiones) y con unas asociaciones de padres de alumnos totalmente politizadas. Solo queda esperar lo peor.
Puede que en la ciudad de Valencia se permitan alguna licencia y no se atrevan a ondear demasiadas banderas catalanas, pero tan solo tenemos que alejarnos unos pocos kilometros del cap i casal o asomarnos a las redes sociales para ver la autentica realidad del Bloc-Compromis y encontrar todas sus sedes decoradas con “marfegas”, a sus dirigente pedir su incorporación a los “paisos catalans” (Benicarlo), no levantarse cuando suena el himno regional (Torrent) o cambiar el retrato del Rey por el de Joan Fuster (Simat de la Valldigna). Son solo unos pocos ejemplos de esa realidad que cualquiera puede consultar en Internet gracias a un magnifico trabajo que el GAV colgó hace dos años bajo el nombre de “La realidad de Coalición Compromis”
No pretendo ser pesimista, simplemente realista. Después de 32 años (12 del PSPV y 20 del PP) formando en los institutos y universidades a los futuros votantes del catalanismo político, se presente este bajo las siglas que se presente. La realidad es la que es y ante esto solo cabe prepararse para la que se nos viene encima. 450.000 son los votos que ha sacado la coalición Compromis, aparte los de otras formaciones residuales también catalanistas radicales. Mientras que el resultado histórico de la UV de Lizondo apenas llego a los 200.000 votos. Como yo no me creo que el pueblo valenciano sea mayoritariamente catalanista, habrá que buscar alguna otra explicación. Por desgracia tenemos cuatro duros años por delante para encontrarla, analizarla y encontrar soluciones que impidan la aniquilación de la cultura y la personalidad valenciana a manos de estos hijos de la Gran Cataluña.

MANUEL LATORRE CASTILLO
(President del Grup d’Accio Valencianista)