La cúpula popular ya ve improbable que la la líder regional y los barones provinciales tengan rivales en sus próximos congresos

La resaca electoral del 20-D para el PP valenciano ha sido agradable. El resultado cosechado por los populares en la Comunitat -837.000 votos y 11 escaños- permite a la formación que lidera Isabel Bonig mirar con confianza el horizonte a corto y medio plazo (que es de carácter orgánico), y también a largo plazo (ya de marcado carácter electoral). La recuperación respecto a las autonómicas de hace apenas seis meses es significativa y permite alejar urgencias. Y al mismo tiempo, dibuja un horizonte en el que, a juicio del PP valenciano, los protagonistas parecen perfectamente definidos.

El PP de la Comunitat llegaba a esta cita inquieto por el resultado cosechado hace seis meses en las autonómicas -658.000 votos-. Con un congreso regional, y otros tantos provinciales, a la vuelta de la esquina, un mal resultado el 20-D habría generado dudas respecto a la solvencia de esa alianza que mantiene Isabel Bonig con los tres presidentes provinciales, Vicente Betoret, José Císcar y Javier Moliner. Para todos ellos era necesario sortear lo mejor posible una cita que llegaba demasiado pronto tras las autonómicas de mayo. La apuesta por Bonig como presidenta regional pretendía como primer objetivo reanimar a una organización que había caído en el desánimo tras la legislatura dirigida por Alberto Fabra. «Lo primero es recuperar a nuestra gente», se decía en la calle Quart. Algunas estimaciones, conservadoras, apuntaban al objetivo de lograr al menos una mejora en el número de votos de al menos los 20.000 sufragios. Mínima, pero al menos suficiente para invertir la dinámica.

Lo logrado por el PP valenciano es bastante más que eso. La mejora de 180.000 votos respecto a las autonómicas de mayo permitió ayer al PPCV despejar muchas de las dudas que el partido sabía que sólo podría resolver en función del resultado del pasado domingo.

La primera tenía que ver con el liderazgo de Bonig y las posibilidades de afrontar o no un congreso regional plácido o de confrontación. Apoyada por Génova, consolidada por los barones provinciales, sólo un mal resultado en las generales podía generar dudas respecto a la apuesta por la exalcaldesa de Vall d'Uixó.

Los resultados hacen desvanecerse esas dudas. Así lo reconocen las fuentes del PP valenciano consultadas por este diario, que ayer mismo consideraron más que improbable la posibilidad de que Bonig vaya a tener que enfrentarse a una candidatura alternativa en el próximo congreso regional. «Quienes podrían encarnar esa otra opción andan desaparecidos», señaló un cargo del PP.

Sin adversarios en el ámbito orgánico, la presidenta regional puede afrontar el medio plazo con ciertas garantías. Entre los primeros objetivos, superar también unos congresos provinciales que, a la vista de los resultados del domingo, también se perfilan plácidos. Alicante -296.700 votos y un 32,8% de apoyos- mejora sus posiciones de forma significativa, gracias entre otras razones al cartel electoral del titular de Exteriores, José Manuel García-Margallo. La posición de José Císcar, el barón del PP valenciano más consolidado en la actualidad, sale reforzado. Otro tanto ocurre en Castellón -98.300 sufragios y un 31,8%-, donde Javier Moliner también mejora los resultados de hace seis meses.

La duda afectaba a la provincia de Valencia. El liderazgo casi recién estrenado de Vicente Betoret tenía que superar una prueba complicada. Y lo hizo con solvencia, con una mejora de 95.000 votos respecto a las pasadas autonómicas. El acuerdo de apoyo mutuo entre Bonig y sus presidentes provinciales podía haberse tambaleado por la provincia de Valencia. Pero la realidad es que con el dato alcanzado el domingo parece poco probable que el congreso provincial de Valencia vaya a ser de confrontación. Y eso que a Susana Camarero -senadora electa por la circunscripción de Valencia- se le atribuyó ayer mismo alguna maniobra al respecto.

La sombra de Rus

La provincia de Valencia ha respondido al desafío a pesar incluso de que la sombra del expresidente provincial, Alfonso Rus, ha planeado sobre algunos municipios. Los resultados de los populares en localidades como Moncada, Alcàsser o La Pobla Llarga, en las que el PP ha sido el segundo partido más votado por detrás de Compromís-Podemos disparó ayer las especulaciones en el entorno de la dirección provincial. Se trata de municipios en los que las referencias orgánicas están en manos de referentes históricos del rusismo -Juanjo Medina, Remedios Avia y Rafael Soler- y en todas ellas los resultados han estado por debajo de las expectativas.

Cierto es que en localidades tan vinculadas o más al rusismo, como la propia Xàtiva o Genovés -el municipio del que fue alcalde Emilio Llopis- el PP ha conseguido imponerse como formación más votada. Pero la labor realizada durante la campaña por algunos de los históricos referentes de Rus (se apuntó a Soler, presidente de la Ribera Alta) no ha convencido.

Despejado el horizonte orgánico, lo que tiene por delante el PP valenciano es una legislatura de oposición en la que las fuentes populares consultadas por este diario vislumbran un permanente desgaste del PSPV y una consolidación, hasta terminar eclipsando a Ximo Puig, de la vicepresidenta del Consell y líder de Compromís, Mónica Oltra. Los populares atisban ya que el gran duelo en las elecciones autonómicas de 2019 -si se cumple el calendario- será el que disputarán la propia Bonig y Oltra. La primera, consolidada como referencia del PP valenciano. La segunda, como pusieron de manifiesto los resultados del domingo, convertida en líder de la izquierda valenciana.

¿Y el PSPV? El PP atribuye pocas opciones de darle la vuelta al escenario político actual a los socialistas valencianos. Con un liderazgo que no ha sabido rentabilizar el poder institucional, con un discurso político limitado a la reivindicación de la reforma de la financiación autonómica -Ximo Puig volvió a insistir ayer en esa reclamación- y sin perspectivas de renovación ni de apuesta por nuevas caras, el PP valenciano no intuye un cambio de dinámica que permita concluir que los socialistas pueda recuperar a corto plazo la hegemonía de la izquierda. «Dependerá también de lo que se decida en Madrid tras el 20-D», se señaló.

Fuente: El PP anticipa un duelo entre Bonig y Oltra por el Consell en 2019 . Las Provincias