La “Otra Memoria Histórica” de los INOCENTES ASESINADOS.

Con sobrada desfachatez y sonrojante exhibicionismo electorero se paseaba el Marqués de Galapagar , Pablenin Iglesias, por el cementerio de Paterna (Valencia, 02.04,2019) en esta vorágine guerracivilista falseadora de la Historia y mentirosa por el escondido perfil STALINISTA que siempre tuvo aquella bastarda II República Española del ´36. República que fue el proyecto del genocida Stalin para imponer en España una DICTADURA COMUNISTA de la Órbita Soviet …

LA “Otra Memoria Histórica”: EL PICADERO DE PATERNA

“No muy lejos del paredón de España está el Picadero de Paterna, un muro en el que verdugos republicanos fusilaban a clérigos y personas consideradas de derechas. Enrique recuerda que “allí perecieron mi bisabuelo y todos los hermanos varones de mi abuela, cuatro. Entre ellos un deficiente mental. También tíos y primos… En fin, no quedó un solo hombre en la familia; como le pasó a otras muchas familias durante y después de la guerra”
M. Moreira.

La II República fue la obra impecable de las logias masónicas (también la Primera aunque menos), pues aún descontando lo que de auto propaganda puede haber en el exaltado comentario, no sufre merma el hecho de la “la nueva República podemos decir que es la imagen perfecta, modelada por dulces manos, de nuestra doctrina y principios: no es posible realizar una revolución política más perfectamente masónica que la revolución española” (Boletín del Supremo Consejo del Grado 33, (Madrid 1933).” Las autoridades republicanas eran profundamente antirreligiosas en todos los aspectos, y su odio a la religión se había alimentado con los supuestos ideológicos de los partidos en los que militaban, y de las logias masónicas a las que pertenecían en elevado número, pues no en vano el 14 de abril de 1931 llevó “a los más altos cargos de la Nación a eminentes Hermanos, a los que más sufrieron, a los más inteligentes y a otros muchos a los puestos para lo que estaban capacitados. (Azaña, Lerroux, Martínez Barrio, Samper, Portela Valladares, Casares Quiroga, Giral… más 150 diputados que también eran masones).


“No muy lejos del paredón de España está el Picadero de Paterna, un muro en el que verdugos republicanos fusilaban a clérigos y personas consideradas de derechas. Enrique recuerda que “allí perecieron mi bisabuelo y todos los hermanos varones de mi abuela, cuatro. Entre ellos un deficiente mental. También tíos y primos… En fin, no quedó un solo hombre en la familia; como le pasó a otras muchas familias durante y después de la guerra” M. Moreira.

Hablemos del territorio valenciano…

Octubre comenzó en la provincia de Castellón con las matanzas llevadas a cabo por la tristemente famosa Columna de Hierro, que bate el cobre por los pacíficos pueblos de la retaguardia, robando y matando, para descargar así, en indefensas victimas, su notoria cobardía en las trincheras y su impotencia miedosa frente a un enemigo armado.

Para muestra vale “un botón”… hoy existe un “héroe” para estos fanáticos analfabetos cargados de resentimiento que tiene un nombre: Loreto Apellániz García, (seguro que le pondrán su nombre a una Avenida en Valencia, si es que no la tiene ya). Pues sepáis que este siniestro personaje fue el responsable de las checas de Valencia, durante el dominio del SIM (Servicio de Información Militar republicano) desde mayo de 1937 a marzo de 1939, creador de una tupida red de delatores y agentes secretos; su eficacia en asesinar era inigualable, es así que al terminar la guerra su nombre figuraba el primero entre las listas franquistas de las personas buscadas. Se le consideraba como un cruel criminal responsable de todas las checas de Valencia. Fue detenido por militares republicanos tras el golpe del coronel Casado, encerrado en la cárcel Modelo de Valencia, su director Tomás Ronda lo entregó a los nacionales. Fue ajusticiado en abril de 1939 junto a sus sicarios Martínez Minero, Pérez Picot, Vicioso y López Egea.. que fueron pasados por las armas en el campo de tiro de Paterna (NO el Paredón de España, como denomina esa página antes citada).

Pasemos ahora, al tema principal… Los asesinatos se llevaban a cabo en cualquier lugar. Pero en la Valencia republicana hubo dos espacios a los que condujeron a gran parte de las victimas. Uno, la playa El Saler, que es la más alejada del núcleo urbano, próxima la Albufera. El otro fue Paterna, concretamente su PICADERO, junto a Benimamet, cerca de Valencia.

….El sol caliginoso de julio despertaba con su fuego el sentimiento ruin de la horda, dueña absoluta de la situación.

La chusma ya coleaba con furia al brillar el primer chispazo.

Todos estaban impacientes para el “espectáculo”….. Y por ello llegó el crimen.
A los días preñados de impaciencias y temores, sacrilegios e incendios, registros insultos y amenazas, sucedieron otros con hechos consumados y sus comentarios y el asalto al Cuartel de Ingenieros, con el alevoso asesinato de tres oficiales por el sargento Fabra, que contó un melodrama que nadie creyó (este “chusquero” es hoy héroe en los carteles de Paterna).

… Con los primeros días de agosto comenzaron a verse en las cunetas de las carreteras que conducen a Paterna los primeros cadáveres de patriotas, religiosos o simplemente hombres honrados.
Siete… al día siguiente doce… más tarde quince, veinte… treinta… qué más daba.
Hasta que la sorpresa se convirtió en costumbre y la duda en temor, y el crimen se adaptó a métodos más “legales”.

Con grandes camiones las víctimas eran llevadas a decenas y lanzadas al ruedo y cazadas a tiros por los “demócratas de la tricolor”, junto a las Galerías de Tiro y al “Terrer”.

Como era campo libre y algunas victimas intentaron escapar, se pensó en el Picadero local cerrado por altas tapias, que permitían además presenciar el execrable espectáculo desde las gradas, (…)

El número de crímenes guardaba proporción con las derrotas que infringían los nacionales a los republicanos.
… El Picadero, estaba situado en la parte derecha de la carretera de Valencia a Paterna, en una pequeña hondonada y era dominado desde el Cuartel, pues sólo lo separaban unos metros de distancia (el Cuartel esta hoy y en un estado estupendo, el lugar del Picadero son casas y casas).

Allí y entonces era corriente oír esto: ¿Hace rato que habéis venido? Pues aún conseguísteis un buen sitio. Nosotros esperamos más de dos horas que traigan a “esos” , pero no estamos dispuestos a abandonar este puesto. Aunque tardaran dos días. ¿No os parece? ¡Primera fila! Desde aquí no perdemos detalle “Oye”: ¿viste ayer aquél que estuvo a punto de altar? Creía el muy cabrón que estábamos tontos. Menos mal que el de la capucha tiene buena puntería… pues como tarden mucho yo me voy, según he oído hay no traen más de cincuenta, y para eso… Sí, pero también ha dicho, que hay guardias civiles y dos o tres comandantes.

La barahúnda era apasionante. Y la espera se les hacía larga.
Y de pronto un murmullo de satisfacción brotaba de esa gentuza. Ya llegaban los camiones, había que acomodarse lo mejor posible para ver cómo saltaban los sesos de sus víctimas. Ni el despedazamiento de los cristianos por Nerón en el circo romano podía comparase a ese “tiro al blanco”… En el fondo del recinto se situaban los sicarios, todos encapuchados, para no ser reconocidos. Los que iban a morir entraban lentamente, resignados en su impotencia, negándose a morir tan temprano y de tal forma; frente a ellos la horda “democrática tricolor” descargaba sus máuser y ametralladoras contra los “culpables” de no pensar como ellos… y después del silencio impuesto por la metralla, entre gritos, risotadas e insolencias contra los ya cadáveres, la turbamulta se encaminaba hacia sus guaridas o a las tabernas para emborrachase de aguardiente, ya que estaban ahítos de sangre inocente.

¡¡¡Picadero!!! Matadero lo llamaban todos.

Desde agosto de 1936 hasta enero de 1937 fue el Picadero de Paterna tránsito diario y frecuente de mártires. La cifra era por días más aterradora. Cien, doscientos y hasta trescientos por día.

A partir de enero de 1937 y por imposición de los alumnos de la Escuela Popular de Guerra de Paterna -evadidos casi en su totalidad a las filas nacionales- cesó, aunque no por completo, tan escandalosa matanza.

Y después, cuando gana la guerra el bando Nacional, los criminales y sus descendientes, lloran y se quejan de que fuesen fusilados los asesinos (algunos como el chusquero sargento Fabra, huyó como una rata al extranjero y no pudo recibir su justo castigo).
Esa es la “verdad” que se debe difundir a los cuatro vientos, aunque sólo sea por hacer justicia a la memoria de tanto mártir masacrado.

“Para hacer cumplir las mentiras del presente, es necesario borrar las verdades del pasado”… ¡que grande Orwell! LORENZO FELIÚ (elcadenazo.com/index.php/la-otra-memoria-historica/)

COMPLETAR CON IMÁGENES :

Web de Teresa Puerto Ferre. Cronologia Historica de la Lengua Valenciana y Lengua Valenciana una lengua suplantada - PABLENIN IGLESIAS y el PICADERO REPUBLICANO de PATERNA.