Ya hace tiempo, bastantes años, habia oido en una conferencia, de que en Alemania se planteaban que tanta descentralización les estaba restando eficacia.
Ahora con la reunificación, la crisis economica y el cuestionamiento del estado de bienestar, por la competencia descontrolada del mercado globalizado, ha forzado a la Gran Coalición de los dos partidos potentes de allÃ*, a replantearse y meterse a fondo en el asunto.
Cosa que lamentablemente no estamos siendo capaces aquÃ*, para empezar porque allÃ* si se consideran una sola nación y todos ellos alemanes...
Ademas es un tema que mas temprano o mas tarde deberá tambien ponerse a ello Europa. Es dificil, pero cada vez es mas acuciante y el tiempo corre en su contra, al entrar en el mundo de grandes bloques.
America Norte, China, America Sur (a su modo y poco a poco) y el viejo continente no puede ensimismarse en la historia y en las batallitas, los tiempos empujan y la fantasia de la Europa de Los Pueblos...(aldeas, parroquias, barrios...) es una pura entelequia medieval.

Saludos cordiales.

LOS PARTIDOS ALEMANES ALCANZAN UN ACUERDO PARA LA REFORMA DEL MODELO FEDERAL

La Cámara de las Regiones (Senado) puede ser la perdedora; y la eficiencia, la gran ganadora de la reforma acordada por partidos, Federación y estados federados.

BERLÍN. Una década de debate, y finalmente una gran coalición, ha requerido la reforma institucional que agilizará el proceso legislativo y el desarrollo transparente de reformas en un paÃ*s con una gran predominancia del Parlamento sobre la ejecutoria polÃ*tica, una devoción enfermiza por los equilibrios y cierta alergia a introducir cambios. El secretario general de la CDU, Ronald Pofalla, celebraba el sábado el paso diciendo que «Alemania se mueve».

El acuerdo obtenido entre los principales partidos: democristianos (CDU) y socialdemócratas (SPD), con cooperación de liberales (FDP) y otras fuerzas, y los dirigentes de Federación y Estados federados será trasladado al Bundestag en dos semanas y podrÃ*a suponer el mayor cambio al sistema desde la creación de la República Federal de Alemania en mayo de 1949.

Derechos de los estados

La reforma propone 44 cambios en la Constitución, pero a lo que se enfrenta la RFA es a la reforma de su sistema federal, de lo que se llamaba «derechos de los Estados» hasta que el concepto -como en EE.UU.- quedó lastrado por abusos de regiones para sortear derechos y deberes federales , desviándose de la definición del jurista estadounidense Louis Brandeis, que en 1932 conceptuó a los estados como «pequeños laboratorios de innovación democrática» en competencia por hallar la mejor fórmula lo más cerca posible del ciudadano.

En este sentido, la propuesta es una reforma sin complejos ni nominalismos ideológicos, con un sentido liberal de la eficiencia: se trata de que todo funcione mejor y esto interesa a todos. El llamado historiador de la nueva república de BerlÃ*n, Heinrich August Winkler, ha dado el tono esperanzador al hablar de «una gran oportunidad», un signo de salud institucional y democrática que demuestra que «Alemania no está enferma ni acabada».

La redistribución de poderes aparca a la poderosa Cámara de las Regiones (Bundesrat), que habÃ*a ido devorando competencias hasta tener veto sobre casi dos tercios de la legislación, lo que frecuentemente utilizaba para torpedear en lo posible a una mayorÃ*a de gobierno en el Bundestag de signo contrario. Expertos consultados estiman que ahora no superarán apenas un tercio las controladas por el Bundesrat, pudiendo el Bundestag aprobar directamente el resto. Según lo conocido del anteproyecto, los estados federados obtienen a cambio mayor poder de decisión en ámbitos como la educación universitaria, la polÃ*tica medioambiental y los sueldos en la administración.

El acuerdo es un éxito para la canciller Angela Merkel, que lo habÃ*a hecho prioridad después de que el Gobierno rojiverde gripara varias rondas de conversaciones; además incluye la mayor parte de las propuestas de los democristianos. En este contexto se lee la encuesta de popularidad de Bild am Sonntag, que da a Merkel un máximo histórico para cualquier canciller (70%), mientras que el vicecanciller socialdemócrata se hunde hasta un 37%.

Solución intermedia

La ministra federal de Justicia, Brigitte Zypries (SPD), dice al Welt am Sonntag que el Gobierno federal hubiera «deseado aún más competencias, y lo mismo les pasa a los Länder; en esto hemos alcanzado una solución intermedia»; pero apuntó su esperanza de que «en ámbitos que afecten no sólo a un Land podamos lograr regulaciones unificadas y responsables, pues ni el agua ni el aire tienen demarcaciones».

El «premier bávaro», Edmund Stoiber, ha sido uno de los padres del acuerdo y celebró que Alemania vaya a ser «más rápida y flexible» en su proceso decisorio, pero algunos polÃ*ticos en el ámbito educativo ya protestan por la pérdida de la responsabilidad federal en el fomento de la educación: ahora pagará pero no decidirá. La ex ministra Edelgard Buhlmahn (SPD) avisa de una «creciente resistencia» en sus filas y Karl Lauterbach, un sociólogo del partido, cree que en el Bundestag «habrá probablemente cambios».

Un editorial del Frankfurter Allgemeine considera la reforma «un gran paso», un logro para los barones regionales de CDU/CSU, aunque «el balance partidista, frente al del conjunto del Estado, cuenta aquÃ* poco». La prensa anota que la fragilidad de la gran coalición explicarÃ*a la prisa en lograr un acuerdo, que no incluye aún la financiación. «Primero, la aplicación de los cambios competenciales», que apenas sólo afectan al interior de la administración, «y luego la financiación, cuyo reparto entre Federación, estados y municipios afecta más al ciudadano».

Pese a que los estados más ricos lamentan pagar más de lo que quisieran, e insisten en la introducción de una competitividad por el IRPF y el IVA, esto no tiene por el momento fácil solución, pues en Alemania no es exigible a la Federación y precisa de un acuerdo transversal por el que otras regiones renunciaran a tales ingresos. En la RFA los estados recaudan en un esfuerzo fiscal coordinado con la hacienda federal, como engranajes de un mecanismo de fórmulas de recaudación, distribución y compensación; esto viene subrayado por el hecho de que el 70% de los ingresos fiscales sean «impuestos compartidos», y deben ser repartidos luego entre las instancias acreedoras.