El Ayuntamiento de Valencia ha inaugurado un monumento en recuerdo de las víctimas del accidente de metro de 2006 entre gritos de "asesinos" que llegaban desde la zona en la que se han concentrado familiares de los 43 fallecidos y 47 heridos que produjo el siniestro. El acto, que precede al aniversario del accidente, ocurrido el 3 de julio con el descarrilamiento de un convoy de la línea 1, no ha sido tan lucido como hubiera deseado el PP, ya que los familiares de las víctimas, organizados a través de la Asociación de Víctimas 3 de Julio han hecho acto de presencia con pegatinas y carteles en las que se pedía "castigo para los homicidas", "no al monolito de la muerte" o bien "43 muertos, 47 heridos, 0 responsables".

El acto, que ha oficiado el arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, ha tenido que ser controlado por varios agentes de la policía municipal, que han evitado que algunos de los miembros de la organización de víctimas se acercara demasiado a los políticos presentes, entre los que no se encontraba el presidente de la Generalitat de Catalunya, Francisco Camps, por estar en la toma de posesión del presidente murciano, Ramón luis Valcárcel (PP).

Cabe recordar que la investigación llevada a cabo finalizó responsabilizando únicamente al conductor del tren siniestrado, quien también falleció en el accidente, y descartando cualquier tipo de implicación política por falta de inversión en la línea 1, tal y como defienden los familiares de las víctimas.