El Gobierno atribuye las agresiones que se produjeron en Valencia tras los actos comemorativos de los 300 años de la batalla de Almansa «al entorno del nacionalismo valenciano radical, y no al de extrema derecha» , como apuntaron en su momento algunos de los jóvenes que sufrieron estos acciones violentas. La secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes se expresa de esta manera en una respuesta parlamentaria a las preguntas que sobre estos hechos formuló el diputado de Convergència i Unió (CiU) Jordi Jané, quien transmitió los planteamientos del Bloc.
El Ejecutivo central se refiere presumiblemente a grupos del ámbito social contrario a la unidad de la lengua con la expresión de «nacionalismo valenciano radical» . No obstante, la afirmación denota carencias en el conocimiento de la realidad valenciana, ya que este sector social es difícilmente clasificable como nacionalista. Además, en esta etiqueta de «nacionalismo valenciano» podrían entrar mejor incluso los propios asistentes a las celebraciones del 25 d'Abril, que este año tuvieron lugar el sábado 5 de mayo y estuvieron dedicadas al tercer centenario de la batalla de Almansa. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero manifiesta asimismo en su escrito a las Cortes -fechado el pasado 26 de junio- que las investigaciones en el citado entorno del «nacionalismo valenciano radical» no han aportado «nuevos elementos que conduzcan a la identificación y detención de los autores de los hechos» .
Las agresiones se produjeron en las inmediaciones del campus de Tarongers de Valencia, donde Acció Cultural del País Valencià (ACPV) organizó los conciertos que cerraban la tradicional jornada reivindicativa nacionalista del 25 d'Abril. Como publicó Levante-EMV, dos jóvenes (uno de ellos miembro del Bloc Jove) presentaron denuncia en el juzgado de guardia por las agresiones sufridas por un grupo de cinco personas. Asimismo, un varón procedente de Tarragona y cuatro chicas fueron atendidas por una ambulancia poco después. El joven necesitó varios puntos de sutura en la cabeza por los golpes sufridos por la hebilla de un cinturón, según el relato de una de las afectadas. En una plaza cercana, un grupo destrozó un local y agredió a varios asistentes tras proferir comentarios sobre la superioridad de la raza aria, de acuerdo con las declaraciones de asistentes.
Este último hecho no es tenido en cuenta por el Gobierno en su respuesta, que limita los incidentes al del chico de Tarragona y el de los dos jóvenes valencianos. De sus manifestaciones establece que los autores de ambas agresiones son «al parecer los mismos» y que pertenecen al entorno mencionado.
El Ejecutivo, que resume las actuaciones policiales y judiciales llevadas a cabo tras las denuncias, niega que los agredidos tuvieran algún problema con los agentes o en el juzgado por el uso del valenciano. Contrasta por lo manifestado a este diario por allegados y amigos de los denunciantes, que aseguraron que en el juzgado de guardia se les obligó a cambiar de idioma y, por otra parte, que los policías que atendieron el caso del joven y las cuatro chicas les dijeron que «hablaran en cristiano».

sacado del Levante

tambien la podeis leer aqui