El presidente de la Sección de Onomástica de la Academia Valenciana de la Lengua, Emili Casanova, ha conseguido que Valencia sea en 2010 sede del Congreso Internacional de Lingüística y Filología Románica.

Casanova ha presentado en el mismo Congreso celebrado este año en Austria una ponencia sobre la toponimia valenciana, que, aseguran las crónicas, leyó en ‘valencià’ -el de la AVL- explicando que aún se conserva un importante contingente de topónimos medievales.


El profesor catalanista ha señalado que se hace necesario que este importante patrimonio cultural toponímico goce de una protección especial como cualquier otro bien cultural.

Podría aplicarse la teoría la propia Academia Valenciana de la Lengua y proteger con sumo cuidado la genuina Lengua Valenciana, la que está suplantando y mixtificando, cuando no adulterando, por mor de la unificación de las lenguas románicas que se hablan en esta parte del Mediterráneo.

Precisamente, está siendo en el seno de la AVL donde más presión se está ejerciendo para imponer la ‘llengua estándar’, que no es otra cosa que la lengua que dicta el Instituto de Estudios Catalanes.

No sólo no pone en práctica este principio de protección, sino que ha logrado que los romanistas de todo el mundo vengan a Valencia, a comprobar cómo aquí el órgano que debiera velar y tutelar por la Lengua Valenciana, está impulsando a pasos agigantados la lengua catalana.

Esto lo van a hacer de la mano de la Universidad de Valencia, de la que partió la propuesta a través del departamento de Filología Catalana de la Facultad de Filología, con el inestimable apoyo del rector de la Universidad.

Ayer mismo, para que se entendiera bien el proyecto y la idea, la agencia Efe transmitió una noticia en la que se decía textualmente: “Tras los congresos celebrados en Barcelona (1952) y Palma de Mallorca (1980), Valencia era la única capital del ámbito lingüístico catalán que no había sido sede de un Congreso de Lingüística y Filología Románica”.