El altar de la Pila de San Vicente
31.03.08 | 00:12. Archivado en Columnas

Ha cumplido 125 años de actividad incansable, de vicentinísmo y valencianía. Ayer, como todos los otros altares vicentinos, celebraron su fiesta grande. Los clavarios de este año, José María Boluda Sanambrosio y su encantadora esposa Pilar, los dos muy valencianos.

Acudió a las solemnidades Mercedes Hermosilla, Honorable Clavariesa de las Fiestas Vicentinas 2008, elegantísima, muy actualizada. Se sumaron a la fiesta el presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, Juan Luís de la Rúa; el conseller de Justicia, Fernando de Rosa; el primer teniente de alcalde de Valencia, Alfonso Grau; el concejal de Fiestas, Félix Crespo; el General de la Guardia Civil, Quintiliano Pérez Monedero; y otras autoridades.

La Misa, oficiada por don Victor Arias, fue un bálsamo de espiritualidad. Es sacerdote de los que creen en Dios y eso se le nota. El texto homilético versó sobre la importancia de la paz, con uno mismo y con los demás. Fue mensaje de ángeles el de este hombre que es el que más cristiana en Valencia, pues a su Parroquia, donde está la Pila donde fue bautizado el santo Patrón del Reino de Valencia, acude mucha gente a bautizarse. Tiene fama de quien se bautiza en ella no muere de accidente.
El presidente de la Asociación de la Pila Bautismal, Salvador Torres, tuvo a bien imponerme la Medalla de Oro del 125 aniversario de la misma, gesto y acuerdo de su junta de gobierno que agradezco.

Procesión corta desde la Iglesia de San Esteban a la plaza de la Virgen, una de la tarde, repleta de gente, que asistió a la subida de la imagen del santo en su altar a los sones del Himno Nacional ejecutado a tabal i dolçaina.

Fue una jornada esplendorosa, a la que acompañó un agradable clima pascuero, donde todo salió bien, perfecto, con la dignidad debida, gracias al totofactum de la asociación, su secretario general Rafael López Die, quien, como siempre, estuvo al pie del cañón y en todos los detalles. Si no existiera, habría que inventarlo, pues ha sido todo para las fiestas y actos vicentinos. Por la tarde, al igual que hoy, en el altar, el cuadro de teatro infantil interpretó milacres.

Propios y extraños, locales y extranjeros, residentes y turistas, se deleitaron con los milacres que, de una manera didáctica, plástica, expresiva, nos acercan al glorioso Siglo de Oro de la Lengua y Literatura Valencianas, idioma en el que están escritos y son representados los milacres, así como también a Sant Vicent.
VALÉNCIA HUI