LA GRAN FOGUERA DE SANT ANTONI-LAS PROVINCIAS

17.01.12 - 00:13 -
JOSÉ FORÉS LAHOZ


La gran foguera de Sant Antoni no es otra que la de Canals. Ayer ardió a lo largo de toda la noche y en la madrugada de hoy, hasta el despuntar de la aurora por la Serra Grossa, los distintos grupos de amigos de la localidad habrán asado sobre sus rescoldos suculentas chuletas y embutidos, con reconfortante vino cercano. Estamos hablando de la hoguera más grande del mundo, formada por un millón de kilos de leña y, por este motivo incluida en el libro Guinnes de los records, una tradición que según nuestro colega y amigo, el cronista oficial Ramón Arnáu, se remonta al siglo XIII.

En la noche del 16 de enero Canals vive uno de los actos más emotivos y espectaculares de su programación festiva. En la plaza Mayor, frente a la iglesia, tras el oficio de las 'solemnes vísperas', a las ocho y media el párroco toma fuego de la lámpara antoniana que se custodia durante todo el año en el presbiterio y en medio de un silencio impresionante lanza el famoso '¡Vitol al nostre patró del poble!', que el vecindario contesta con otro estentóreo '¡Vitol!' Seguidamente festeros y autoridades inician la marcha procesional bajo cruz alzada hacia el exterior y, rodeando la candelada (un cono perfecto de casi 20 metros de altura y 30 de circunferencia) le prenden fuego entre el volteo de campanas, las notas de la banda de música y el griterío de la gente que cada año llena por completo la plaza. El santo anacoreta volverá a recibir honras litúrgicas hoy, mediante la Misa mayor que los sacerdotes hijos de la localidad concelebrarán, siguiendo la inveterada costumbre, para concluir la jornada con la solemne y concurrida procesión. La fiesta de San Antonio Abad, San Antón o Sant Antoni del Porquet -que con los tres nombres es conocida- es una de las manifestaciones religiosas más extendidas a lo largo y ancho de la geografía valenciana, celebrándose en más de 300 pueblos. Entre los pertenecientes a nuestras comarcas podemos citar, además de Canals, a Agullent, Aielo de Malferit, Albaida, Alginet, Alzira, Anna, Bocairent, Carcaixent, Castelló de Rugat, Enguera, Fortaleny, Gavarda, Manuel, Polinyà de Xúquer, Quesa.

Y Llombai, al que deseo dedicar párrafo aparte, y el lector lo comprenderá si le desvelo que se trata de mi querido terruño. Como afirma el alcalde del municipio borgiano -¡enhorabona i avant, fill!-, Sant Antoni está considerada desde inmemorial como la fiesta patronal cumbre por excelencia. De hecho es una de las dos fiestas locales determinadas todos los años por el Ayuntamiento a efectos laborales. Los llombainos sienten gran devoción por su patrón, siendo de honda raigambre popular los actos que se le dedican, entre otros la bendición de animales, 'baixà' del santo desde su ermita (s. XVI) y procesión, la víspera, y Misa cantada, 'pujà' y 'cremà de la foguera' hoy mismo, día 17, actos que tanto los vecinos de Llombai como los de las villas hermanas de Catadau y Alfarp (y también de otras poblaciones, sobre todo de la Ribera), no quieren perderse nunca. 'La venerable figura de Sant Antoni, con su barba blanca paseando trémulo por las calles, arranca siempre de nuestros corazones la común y fervorosa oración: '¡Pare Sant Antoni.', escribió en 1960 en sus 'Estampas llombaínas' el inolvidable Azorín del histórico Marquesat, Rafael Durá.

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