•El presentador se negó a hablarle en español a una invitada que no entendía el valenciano

•La entrevistada, una sindicalista policial: "Me sentí ofendida; se buscaba carnaza"


Con apenas cuatro meses de vida, la televisión pública valenciana alumbrada por el Gobierno de PSPV y Compromís, con el apoyo de Podemos, no ha podido sacudirse dos de los fantasmas que aún asoman desde la tumba de la extinta Canal 9. Sobre aquella, cerrada abruptamente por el PP, pesaban las denuncias de manipulación política y unos costes de funcionamiento que, aunque no llegan ni de lejos a los de su antecesora, son crecientes para una programación que, sin haberse publicado audiencias oficiales todavía, se antojan exiguas, rozando el 1%.

El consejo rector de À Punt acaba de aprobar una propuesta de presupuestos que plantea una brutal subida del 27% en los gastos, de los 55 millones actuales a casi 70, de los que más de 23 serían para sostener la plantilla (454 trabajadores, 56 de la corporación que la dirige).

Los números todavía distan de los récords de Canal 9 -1.200 millones de deuda y una plantilla de 1.800 empleados cuando se cerró-, pero han obligado al presidente de la Generalitat, Ximo Puig, a intervenir y advertir de que no habrá más dinero público.

Además, À Punt ya no se libra de las críticas de partidos como el PP y Ciudadanos, que la consideran una «sucursal» de Televisión de Cataluña. Los ataques de la líder del PP, Isabel Bonig, son cada vez más frecuentes tanto a la programación como a la directora general, Empar Marco, ex delegada de TV3 en Valencia.

Estos días ha caído una tormenta de críticas tras la polémica entrevista a una portavoz del sindicato policial Jusapol en Alicante, en la que uno de los presentadores, Juan Nieto, preguntaba siempre en valenciano sin atender la petición de la entrevistada de que se dirigieran a ella en castellano. La entrevista se había concertado inicialmente para comentar la manifestación de agentes policiales el 1 de octubre en Barcelona para exigir la equiparación salarial con los Mossos y el asedio al que fueron sometidos en la infausta jornada, tal y como confirmaron a EL MUNDO fuentes de la cadena y la propia agente de Jusapol.

En el trabajo de preproducción -el contacto previo que se realiza fuera de antena- María Victoria quiso conocer las preguntas: «Ya en ese momento se dirigieron a mí en valenciano, pero en cuanto advertí de que no lo entendía bien, cambiaron al castellano con amabilidad. Yo entendí que en cuanto arrancara la entrevista también sería en castellano y por eso lo primero que hice, al escuchar que me hablaban en valenciano, fue pedir que cambiaran de idioma para entenderlo y responder bien».

María Victoria [pide no reproducir su apellido] denuncia: «El mayor problema fue la falta de educación con la que se me trató. Me sentí ofendida cuando me di cuenta de que se buscaba carnaza con las preguntas y de que, por mucho que lo pidiera, no se me hablaba en castellano». La portavoz de Jusapol se refiere a dos preguntas que se le formularon sobre la presencia de dirigentes del partido Vox en la concentración y si Jusapol asume el discurso «ultra y xenófobo» (sic) de la formación política. «Me pareció que me habían invitado a una cosa y luego buscaban otra», dijo.

Desde la dirección del programa se alega que suele realizar entrevistas e intervenciones en castellano «siempre que se ha pedido». Y explican que en el contacto previo a la conexión la entrevistada «supo que las preguntas serían en valenciano».

La Unió de Periodistes Valencians ha emitido un comunicado en el que denuncia «ataques personales y profesionales», sobre todo en redes sociales, al presentador del programa.

Fuente: Críticas a la televisión autonómica valenciana por discriminación | Comunidad Valenciana