La cúpula del PSPV estudia ya la estrategia política que va a utilizar con vistas a las elecciones autonómicas y locales del 22 de mayo de 2011. En ese cruce de ideas —que siguen dominadas por el asidero judicial del «caso Gürtel»— destaca una que podría romper con la habitual ambigüedad que los socialistas han mantenido hacia las señas de identidad de los valencianos.
El trabajo de campo que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha realizado sobre la Comunidad Valenciana en el primer trimestre de este año ha sido el último empujón que Jorge Alarte necesitaba para intentar alejarse de ese tradicional coqueteo con el nacionalismo, y especialmente con el de corte catalanista. Según el CIS, la sociedad valenciana vive tremendamente alejada de esa ideología, lo que podría forzar un giro «españolista» del PSPV.
El estudio constata que el 92% de los valencianos consideran a España como «mi país», «la nación de la que me siento miembro» o «el Estado del que soy ciudadano». A la pregunta de si se siente muy orgulloso de ser español el 58% de los encuestados contestaron afirmativamente, mientras que otro 32% se siente «bastante orgulloso». Es una cifra superior a la media en el resto de Autonomías, que define a las claras que los ciudadanos de la Comunidad se identifican de igual modo con su condición de españoles y valencianos.
Esta situación ya se abordó en la última comisión ejecutiva nacional del PSPV, que también estudió la necesidad de acercarse a esa realidad social de la que progresivamente se han ido alejando los antecesores de Alarte y el propio ex alcalde de Alaquàs.
El fracaso a la hora de intentar —en el último congreso nacional— cambiar las siglas de PSPV por las de PSCV demostró que hay un sustrato dominante en la militancia que se sigue identificando con los postulados fundacionales que se concretaron en 1977 en el Manifiesto Socialista del País Valenciano, que se alumbró después del Congreso Constituyente.
El «carácter nacional del País Valenciano y su vinculación a los Países Catalanes» así como el reconocimiento del «catalán como lengua histórica del País Valenciano», son dos de esas líneas maestras que tanto daño han hecho en las urnas a los socialistas. Alarte ya adecuó al nuevo rumbo la página web del PSPV, que ahora se encabeza bajo el nombre de «socialistesvalencians», pero ahora se impone ir más allá y poner en solfa las decisiones del congreso nacional que pecó claramente de inmovilista.
En este intento de giro habrá probablemente resistencias, como las que ya encabezó el propio Ximo Puig en el congreso que perdió, pero la decisión parece estar tomada. En el desarrollo de la nueva estrategia tendrá un papel importante el portavoz del grupo parlamentario socialista, Ángel Luna, quien ya encarnó este espíritu de giro hacia el «españolismo» o hacia el «centrismo» en 2008, eso sí, sin el respaldo del heterogéneo mapa de la militancia en el PSPV. Elena Martín, la secretaria de Organización del PSPV, y Alejandro Soler, alcalde de Elche, serán otros referentes a la hora de enarbolar ese discurso.
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