Un millón de clavellones convertidos en arma arrojadiza en la tradicional Batalla de Flores y un total de 28 carrozas han puesto punto y final a la Feria de Julio de Valencia, que concluye oficialmente con una mascletà a cargo de la Pirotecnia El Portugués.
Tras la edición especial del año pasado, que homenajeó la Exposición Universal de 1909, hoy han desfilado 6 carrozas de la categoría Especial A (dotadas con 10.000 euros) y otras 6 de Especial B (dotadas con 5.000 euros cada una), a las que han acompañado 16 carrozas más, distribuidas de la siguiente forma: siete de la sección Ordinaria A, por las que el Ayuntamiento paga cada una a 1.500 euros, y nueve de la seción Ordinaria B a un coste unitario de 1.000 euros. En estas últimas carrozas desfilan las candidatas preseleccionadas a las cortes de honor de las falleras mayores de Valencia 2011, así como falleras mayores de las agrupaciones falleras de la ciudad.
Las carrozas de Especial A y B son tripuladas por las falleras mayores de Valencia, y sus cortes de honor, así como la Regina de Lo Rat Penat y las reinas de la Federación de Casas Regionales.
Los artistas Jordi Palanca y Enrique Burriel, que en el año 2006, 2008 y 2009 se alzaron con el máximo galardón, el premio Barón de Cortes, que otorga un jurado nombrado por el Ayuntamiento, han dedicado este año su carroza al carnaval de Venecia. Todo un trabajo espectacular con el que optan nuevamente al premio Barón de Cortes. «Varias máscaras rodean a la carroza con todo tipo de ornamentación a la que se aplicará la flor, uno de los elementos imprescindibles en el acabado de la carroza», explica Burriel.
Ni corcho ni madera, nada se tiene que ver y para ello toda la superficie de la carroza su cubre con hojas verdes de 'guardalobo'. A continuación, se sitúan las flores. Los artistas falleros y los especialistas conocidos como carroceros, siempre han estado en primera línea.
Clavellones naranja y limón
Pero el verdadero espectáculo lo pone el millón de clavellones de color naranja y limón lanzados en medio de esta particular guerra de olor y color. Desde la mañana del viernes y hasta este domingo, los floricultores recogieron del campo valenciano el millón de clavellones que se ha convertido en tradicional arma arrojadiza en el paseo de la Alameda de la capital del Turia.
"Este es un año en el que ha llovido mucho y la flor está muy bonita, muy viva", explicaba el florista valenciano Miguel Galán, responsable de los clavellones que se lanzarán este domingo. Según cuenta, los especialistas comienzan a sembrar la flor en el mes de marzo y ésta florece en los días de verano.
Vistosa, de tacto esponjoso y llamativos colores naranja y limón la protagonista de la guerra más colorista llegará al Paseo de la Alameda "fresca y lozana", recién cortada en los campos de Alboraia, Meliana y Alcácer, entre otras poblaciones. Diversas localidades de origen por si algún día el granizo u otras inclemencias meteorológicas marchitan la lisonja.
Además de los pétalos que, dispersos, rozan el cielo de Valencia, también los vehículos que participan en el desfile lucen los mejores colores. Miguel Galán engalana un landó y dos coches ligeros, que participarán en la competición por conseguir alguno de los premios del jurado. Un total de 28 carrozas --12 en la categoría especial y 16 en la ordinaria-- serán las que pisarán el asfalto rociado de clavellones.
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