Los partidos catalanistas y el sistema de medios de comunicación modelado durante más de veinte años de pujolismo están a un paso de imponer como verdad revelada el discurso único del nacionalismo, que es la versión menos sofisticada de un fenómeno ya de por sí basto y burdo: el pensamiento único.
Un ejemplo esférico de este procedimiento es el aval mediático a la manifestación del millón y medio de catalanes a favor de la ruptura con España un día antes de la final del Mundial. Si bien no se puede negar que la marcha contra el TC, el PP y en primer término España fue una de las mayores de la historia democrática de Cataluña, tampoco debería negarse que el dato oficial de asistencia está tan inflado que descalifica al responsable operativo de la Guardia Urbana que admitió y cumplió la orden de aseverar que allí había un millón cien mil personas.
Sin embargo, sobre esa falsedad estadística se ha construido un clima político que avala las tesis de CiU, ERC e IC y ha obligado a Montilla a envolverse en la senyera y adoptar las tesis del sector nacionalista del PSC, por muy minoritario que sea, por mucho que pretenda purgarlo antes de la campaña electoral y por mucho que su presencia al frente de una manifestación independentista no le asegure ni el apoyo de ERC a un hipotético tercer «tripi», tal como llaman en petit comité los propios socios de Gobierno al tripartito.
En paralelo, sucesos como que el Govern pague 170.000 euros a Òmnium Cultural —la subvención correspondiente a este año, se justificó Carod— una semana después de la marcha organizada por esta entidad quedan ocultos por la entrega de la pancarta al Museo de Historia de Cataluña. Un «gesto patriótico» que también tapa la orden dada a los responsables de los albergues juveniles e infantiles para que no se pudiera ver la final del Mundial o incluso que se engañara a algunos críos diciéndoles que había ganado Holanda, episodios a los que el PP no parece dar mucha importancia en la confianza de que el perfil bajo de su respuesta ante el avasallamiento nacionalista le proporcione votos procedentes del PSC y CiU y a la espera también de que amaine el temporal. El propio PSC también se ha abonado a la tesis de que las aguas volverán a su cauce con la campaña electoral, pero la agenda de éste proceso es obvia y monotemática: Independencia.
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