El semanario británico The Economist ha cargado duramente contra la prohición de las corridas de toros aprobada por el Parlamento autonómico de Cataluña. ‘Este arrebato de intolerancia’ -en referencia, también, a los burkas- ha convertido a Cataluña en ‘la tierra de la prohibición’, concluye.
En un artículo sin firmar, fechado el 29 de julio en Madrid, el rotativo subtitula: ‘Primero el burka, ahora las corridas de toros. ¿Qué será lo siguiente que ilegalice Cataluña?‘. Y asegura que la prohibición de los toros ‘es un poco como si un estado alemán prohibiese las salchichas o una región francesa censurase aquellas malditas boinas’.
The Economist considera que ‘muchos catalanes están menos preocupados por el bienestar de los animales que en rechazar al toro como símbolo de España y en distanciar a Cataluña del hábito de los españoles de referirse a las corridas como la Fiesta Nacional’.
Venganza por la sentencia sobre el Estatuto
Recoge el argumento de ‘un periódico local’ que informó de que ‘varios parlamentarios nacionalistas habían decidido apoyar la prohibición como venganza‘ por la sentencia del Constitucional sobre el Estatuto. ‘No importa que las corridas de toros, a pesar de estar en declive en esta parte de España, fueron una vez una parte importante de la cultura local, o que muchos de los catalanes encuentran otras formas de martirizar a los toros en las fiestas de los pueblos’, añade.
Y concluye que ‘los catalanes le están cogiendo gusto a ilegalizar todo aquello que les molesta‘, en referencia a la reciente ola de prohibiciones contra el burka aprobadas en muchos pueblos catalanes, ‘al estilo francés’, aunque ‘la prenda raramente se ve en las calles de Cataluña’.
Para The Economist, ‘este arrebato de intolerancia’ es causado por las próximas elecciones autonómicas que, según las encuestas, ganará CiU, ‘que propone mayor autonomía para Cataluña pero no la independencia’. Y advierte de que, si bien ‘el regreso de los nacionalistas puede ser bueno para la economía de España’, ‘reafirmar la identidad catalana de la región, y el uso de la lengua catalana, continuarán siendo sus prioridades’.
Los perjuicios del nacionalismo
El semanario británico ha sido muy crítico con el nacionalismo catalán en los últimos tiempos. Un reportaje publicado en noviembre de 2008 señalaba que ‘la lengua se ha convertido en una obsesión para los nacionalistas’ y apuntaba que ‘la descentralización ha sido buena para España, pero tal vez haya ido demasiado lejos’. Y su especialista en temas de España, Michael Reid, aseguró que ‘en el poder, el PSC se ha mostrado tan nacionalista como los propios nacionalistas’.
En otras ocasiones, The Economist ha advertido de la ‘inestabilidad política’ que los independentistas suponen para España o de los altos costes administrativos asociados a la excesiva descentralización en nuestro país.
VozBcn.com